domingo, 9 de noviembre de 2008



04:23


No puedo dormir,
Otra vez al insomnio
De los horarios cambiados
Los pedales,
La cuerda tan floja.
La ruta, hermosamente rota, tallada por arquitectos de oficio.

No más cenas religiosas de 21 horas cansadas
Ni despertadores asesinos del tiempo
La vigilia, cuando duermo
El sueño, cuando amanezca

Cigarrilos a deshoras
Letras corriendo en las venas
Vivas, exaltadas, voraces
Ansiadas de días

Vida,
No tránsito

Vida
Ardida
Hiriente,
Felicidad circunstancial

Ya no hay cápsulas que me protejan el cuerpo
No, lo que hay es vida,
Fulgurante, como ha de ser.

Las luces titilantes de mis amigas me guían si hay que llegar.

Cuidado cuidadoso de no cortar las alas,
Me acompaña, no me arrastra ni me lleva.


Todos los sobres me caen mal -salvo el de papel-
Sobre-protección
Sobre-presión
Sobre-cuidado

entre tanta ajena comodidad


Es tiempo de desechar las coberturas muebles,
La insipidez en las heridas
Recojo el polvo que junté para el olvido,
Lo absorbo,
Lo arrojo,
lo examino esparcido en la tumba
Cavada por mis manos temerosas.
Y escupo lo que resta en mi boca temblorosa,


Esta es mi última,
Gráfica saliva.


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