domingo, 9 de noviembre de 2008








Su columna vertebral

un camino de huellas dactilares.

Conciente de la irrelevancia de las cáscaras,
la mujer,
desnuda frutos con sus dedos.
Ella es origen y alimento.
Y en su energía,
el crepúsculo y ocaso del sexo.


-basado en la fotografía de Julia Sbriller-

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