domingo, 17 de octubre de 2010

Colaboración para De Garage

 
Cómo nos impiden apropiarnos de la cultura,
pero cuánto nos urge que salimos a inventar tableros

La segunda fecha del 1°Encuentro Nacional de Solistas en el Pasaje Dardo Rocha no tuvo los contratiempos del día anterior. Esta vez arrancó puntual gracias al ímpetu de los propios músicos que supieron llevar adelante su proyecto prescindiendo de esas “colaboraciones” que cuestan más que una América Libre, y que vaya con mayúscula no es azar hace tiempo en ciertas cuestiones de autogestión cultural. Diegomartez, Amanay, y Seba Lino abren el escenario para darle cuerpo al segundo día del Encuentro Nacional de Solistas. A las 19 y así de maratónico, porque el corazón y la lista son grandes, sube Seba Coronel y entre dilemas con guitarras desafinadas, elije una ajena y arranca su rueda de canciones. Suena un celular, el suyo. Esa actitud, tan de espectador distraído y avergonzado, es tranformado por el solista en risas a bocas llenas cuando revolea el aparato. Fin de la era digital, ni Linux ni Windows para Coronel, es la hora de la canción desgarrada.


Pebedas, integrante de Primer Hombre Internacional y compañero de Seba Coronel en la Teoría del Caos, sube ahora en su versión solista. Al igual que muchos de sus compañeros había estado pendiente de las ajenas y brutales irresponsabilidades del día anterior. “¿Ese sonido?... bien gracias... La gente de al lado nos tiró unos cables”. Media hora de canción en la Polivalente no retribuye las faltas, aunque alguien quiera hacernos creer que ese es el precio de tocar en la alfombrada sin chapa que nos respalde.

A Shaman se lo espera para las 20hs, y su ausencia hace que Laura Citarella suba antes de lo previsto. Cansada y con fiebre, canta y agradece a los esfuerzos colectivos que hacen posible un ciclo como este, todos en el ambiente saben a qué se refiere cuando cada solista sólo agradece a los suyos y a quienes los están escuchando. Segundos antes de que Federico Kempff y su banda suba al escenario para no dilatar la espera, el hombre en llamas (que hace escuela en la canción) comparece en la sala anunciando su tocata de sólo 7 temas. Federico Kempff y Tarantinos rematan el escenario cantautor en una conjunción de guitarras, bajo, violín y percusión, colmando el ambiente de un folk vibrante que hace mover los piecitos del fondo y bailar a las niñas de la primera fila.

Efemérides mediante. Ese mismo fin de semana, el sábado 11, en el corazón de la Mansión Obrera del barrio de Berisso, la cuarta edición de la FLIA también daba cátedra sobre el poder de la Autogestión. Hay ímpetu y poder de sobra...

Si no puedo bailar (ni cantar) tu administraciónción no me interesa.
12 de septiembre de 2010


Fotos
http://www.flickr.com/photos/danpeople

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