viernes, 23 de diciembre de 2011

Terrorismo legislado. Un insulto a la democracia

Mientras los vecinos de Famatima son víctimas de espionaje por defender sus derechos, oponiéndose a la explotación minera de Osisko Mining, el oficialismo abraza el proyecto de ley antiterrorista para continuar criminalizando la protesta. Entre las personas marcadas por la empresa figuran "concejales, familiares del intendente, jubilados, empleados, productores y demás vecinos que se acercaron a la asamblea contra la minera contaminante. La jerga de la lista es idéntica a la de los grupos de tareas de la dictadura".
El mismo 10 de diciembre en que asumió a su segundo mandato, Cristina solicitó la inclusión del proyecto de ley antiterrorista en el temario de Sesiones Extraordinarias. "Desoyendo la oposición de mas de 80 organizaciones territoriales de todo el país, las recomendaciones de Abuelas de Plaza de Mayo y el férreo rechazo de HIJOS, el oficialismo ayer sancionó el proyecto de ley antiterrorista".
“'Que se aprueben estas reformas puede producir un efecto de desmovilización, temor y amenaza penal. (...) El mensaje político es que se habilita a usar la justicia para restringir los derechos, más que para protegerlos'. Estas son declaraciones de Gastón Chillier, director Ejecutivo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entidad que junto a organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) motorizó el rechazo a la norma presentada por Cristina Fernández, Aníbal Fernández y Julio Alak.
Otro costado siniestro del  'mensaje' implícito en esta ley es agitar la palabra 'terrorismo' en un país que ha sabido hacer desaparecer a 30.000 personas

La reforma duplica las penas, lo cual convierte en no excarcelables a los supuestos delitos. La Ley en sus fundamentos plantea: 'quedan terminantemente excluidos de cualquier interpretación criminalizante los hechos de protesta social'. Chiller replica: 'El problema es que una persona puede ser encarcelada y mucho después, la justicia le reconoce que estaba ejerciendo sus derechos constitucionales, pero mientras tanto queda presa durante años y años, porque la figura penal que le aplican no es excarcelable'". 
Datos de los Informes de LaVaca: http://lavaca.org/notas/terrorista-sos-vos/ y la Red de Asistencia Jurídica contra la mega minería (RedAJ), a través de Observatorio Petrolero Sur: http://opsur.wordpress.com/2011/12/22/ley-antiterrorista-para-tods-o-la-fuerza-del-gafi/
                                                                               

lunes, 21 de noviembre de 2011

Los que pierden la vida por defender su territorio - El país que no se cuenta



A raíz del asesinato de Cristian Ferreyra, -integrante del MOCASE- en Santiago del Estero, el periodista Darío Aranda (quien trabaja con las comunidades desde hace años) publicó dos notas en Página12, que fueron editadas sin su previo aval. La del día viernes salió sin el párrafo donde la organización apuntaba a la responsabilidad del Gobernador Gerardo Zamora[1]. Hoy sábado el diario volvió a violar los derechos del trabajador, no cumpliendo con el acuerdo de publicar la nota tal como Darío la había entregado. Además de alterar seriamente el primer párrafo del texto, el diario mantuvo su firma.

El reciente asesinato de Cristian y la desinformación que impera en los grandes medios sobre el hecho, llama a reclamar por una causa que apila crímenes impunes. “En sólo dos años fueron asesinados cuatro militantes por la defensa del territorio. En ningún caso están detenidos los autores materiales ni intelectuales”, detallaba Aranda. Esta nueva muerte se suma a una triste lista histórica, en donde la represión continúa siendo la respuesta principal a un reclamo de cinco siglos.
El viernes, mientras distintas organizaciones se reunían ante la casa de Santiago del Estero en Buenos Aires, y en los Tribunales y la Gobernación de Santiago para demandar el esclarecimiento del asesinato, el portal oficial Télam titulaba:  ”La muerte de un campesino fue por una disputa entre vecinos”.
A través de Internet Darío difundió: “La nota que hoy aparece en Página12 con mi firma no se corresponde con la que escribí. Específicamente el primer párrafo (lo más importante de una nota periodística). Un derecho básico de los periodistas es tener la posibilidad de retirar la firma. No me han respetado ese derecho. Por este oficio que abrazo y por las organizaciones sociales en lucha (y por los asesinados por este modelo extractivo) es imprescindible esta aclaración”
La cabeza original de la nota, acordada con el editor decía: “Asesinado por el agronegocio. Cristian vive, la lucha sigue”, resumía la extensa bandera al frente de la marcha que ayer reclamó justicia por el asesinato del campesino santiagueño Cristian Ferreyra, ocurrida por una disputa territorial.El Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), donde militaba Ferreyra, enumeró cuatro niveles de responsabilidad: el modelo agropecuario, el gobernador Gerardo Zamora, el Poder Judicial provincial y el Gobierno Nacional. Desde la puerta de la Casa de Santiago del Estero en Buenos Aires el vocero del MNCI, Adolfo Farías, fue explícito: “Hacemos público que vamos por el Gobernador, es el responsable de las represiones. No habrá más asesinatos en el monte santiagueño. También hubo marchas en Santiago y Córdoba”.
Finalmente el diario publicó: “Asesinado por el agronegocio. Cristian vive, la lucha sigue”, resumía la extensa bandera al frente de la marcha que ayer reclamó justicia por el asesinato del campesino santiagueño Cristian Ferreyra, ocurrida por una disputa territorial. La marcha partió del Obelisco, se dirigió por avenida Corrientes y terminó en Florida 274. Dos cuadras de personas y dos consignas que se repitieron: “¿Quiénes somos? Campesinos. ¿Qué queremos? Tierra, trabajo y justicia” y “Alerta que camina la lucha campesina por América latina”.

Ante estos hechos de atropello al reclamo campesino, medios y organizaciones debemos manifestamos en repudio a la censura, demandando el esclarecimiento por el asesinato de Cristian.


[1] “El gobernador Gerardo Zamora, que no respondió los llamados de este diario, va por su segundo mandato y denominó a la provincia como la “capital nacional del kirchnerismo” luego de obtener en las últimas elecciones el 82 por ciento de los votos. Se autodefine “radical k”. El Mocase lo señala –en cuanto a la represión al campesinado– como la continuidad del juarismo”.

viernes, 18 de noviembre de 2011

El derecho a la tierra: un reclamo centenario

En 2010 Darío Aranda publica un trabajo sobre resistencias indígenas en Argentina, donde deja en claro el punto de lucha y encuentro más importante de todas las organizaciones del país: "En la lista de derechos básicos, el primero siempre es el mismo: 'Territorio', entendido con la carga de costumbres, cultura e historia, y no como un bien económico; por eso no utilizan la palabra tierra".

El reciente asesinato de Cristian Ferreyra, integrante del MOCASE - Vía Campesina, en Santiago del Estero, llama a reclamar por una causa que apila crímenes impunes. "En sólo dos años fueron asesinados cuatro militantes por la defensa del territorio. En ningún caso están detenidos los autores materiales ni intelectuales". Su muerte se suma a una triste lista histórica, en donde la represión continúa siendo la respuesta principal a un reclamo de cinco siglos.

Hoy, mientras distintas organizaciones se reunían ante la casa de Santiago del Estero, en Buenos Aires, y en los Tribunales y la Gobernación de Santiago demandando el esclarecimiento del asesinato, el portal oficial Télam titulaba:  "La muerte de un campesino fue a causa de una disputa entre vecinos".
Dejo el texto completo de Aranda, con el párrafo que Página/12 no quiso publicar.

ASESINAN EN SANTIAGO DEL ESTERO A UN CAMPESINO MILITANTE DEL MOCASE
Otra víctima por defender su territorio
Cristian Ferreyra, de 23 años, fue baleado por dos hombres cuando intentó resistir un desalojo en el campo donde vivió toda su vida. Desde el Mocase denunciaron que los homicidas trabajan para un empresario agropecuario de la zona.
Por Darío Aranda


Legisladores y dirigentes de distintos sectores expresaron su repudio en una conferencia de prensa en la Cámara de Diputados.
Imagen: Pablo Piovano.

Cristian Ferreyra nació y vivió sus 23 años en el mismo lugar: el paraje San Antonio, al norte de Santiago del Estero. Quería mantener una forma de vida que implica trabajar la tierra, criar animales, sembrar y cosechar su comida. Pero un disparo de escopeta lo hirió cuando se negó a dejar el territorio, pretendido por un empresario. “Esto es el Lejano Oeste, no se cumplen nuestros derechos, nos matan como animales”, denunció Marilena Santillán, compañera de militancia de Ferreyra e integrante del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase-Vía Campesina), con voz entrecortada, aún conmovida. También fue herido Darío Godoy, de 26 años. En los últimos dos años fueron asesinados en la Argentina cuatro campesinos e indígenas. La organización campesina denunció que la represión tiene directa relación con el avance del modelo de agronegocios, con la soja y la ganadería intensiva, sobre territorios comunitarios.
Ferreyra formaba parte de la comunidad indígena lule-vilela de San Antonio, que habita dos mil hectáreas comunitarias desde hace generaciones. A pesar de su juventud era identificado como un referente, tranquilo, pero decidido a permanecer en territorio ancestral, a 60 kilómetros de Monte Quemado. Desde hace dos años, la comunidad denuncia el acoso de empresarios que pretenden las tierras comunitarias: cierre de caminos vecinales, amenazas a niños cuando iban a la escuela y matanza de animales.
El miércoles, a la hora de la siesta, según contó ayer Jualián Roqué, un compañero de la víctima, llegaron hasta la casa de Darío Godoy dos personas encapuchadas. “Eran los hermanos Javier y Anton Juárez, dos guardias privados enviados por el empresarios santafesino José Ciccioli”, aseguró Roqué. “Buscaban a Cristian Ferreyra y, sin mediar palabra, le dispararon a sangre fría con una escopeta”, concluyó. Ferreyra falleció desangrado, ante la impotencia y desesperación de su esposa y su hijo de 2 años. Además fue herido Godoy (también integrante del Mocase), con disparos en las piernas. Aún permanece internado en el hospital. Los agresores huyeron y hasta ayer no habían sido detenidos.
“Mataron a Cristian porque era un joven fuerte, decidido a defender el territorio de sus padres y de su hijo. El hablaba, dialogaba, pero no negociaba el territorio. Por eso lo mataron”, lamentó Santillán y precisó que el ataque fue un día antes de una asamblea que iba a realizarse en casa de Ferreyra con el objetivo de definir un plan para frenar las topadoras.
El Mocase-VC emitió un comunicado: “Esto ocurre con complicidad y alevosía de parte de autoridades provinciales y funcionarios del Poder Judicial e instituciones como la Dirección Provincial de Bosques, que autorizó desmonte en un lugar donde viven familias campesinas indígenas de varias generaciones. A todos ellos los hacemos responsables directos del asesinato de Cristian”.
Desde el Mocase-VC, que integra el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), explicaron que las tierras ancestrales, que familias rurales y originarias habitaron durante generaciones, comenzaron a ser pretendidas por empresarios a medida que la frontera agropecuaria, principalmente para plantaciones de soja, comenzó a expandirse.
La Secretaría de Ambiente de la Nación precisa que Santiago es de las provincias líderes en desmonte: 515 mil hectáreas entre 2003 y 2007, un 72 por ciento más que entre 1998 y 2002. Avance del monocultivo y devastación de bosques tienen directa relación.
La soja transgénica con uso intensivo de agrotóxicos fue autorizada en 1996, cuando abarcaba una superficie de 6,6 millones de hectáreas en todo el país. En 2000 ya había trepado hasta las 10,5 millones. Y en la actualidad cubre 19,8 millones de hectáreas, el 56 por ciento de la tierra cultivada de la Argentina, 50 millones de toneladas de soja.
El geógrafo y docente Marcelo Giraud analizó el avance agropecuario en Santiago. En 1996, en la provincia había sólo 95 mil hectáreas con soja. En 2008 había saltado a 629 mil hectáreas y dos años después, en 2010, al record de 1,1 millón de hectáreas. “En sólo dos años aumentó un 75 por ciento”, afirmó.
La ONG Red Agroforestal Chaco Argentina (Redaf) publicó el relevamiento “Conflictos sobre tenencia de tierra y ambientales en la región del Chaco Argentino”. Hasta octubre de 2010 había contabilizado 164 conflictos de tierras y ambientales, casi 8 millones de hectáreas.
En sólo dos años fueron asesinados cuatro militantes por la defensa del territorio. El 12 de octubre de 2009 ejecutaron en Tucumán al diaguita Javier Chocobar. El 13 de marzo de 2010 falleció de un paro cardíaco frente a una topadora la campesina santiagueña Sandra “Ely” Juárez. El 23 de noviembre de 2010 fue asesinado en un corte de ruta el qom de Formosa Roberto López. El miércoles, la lista sumó a Cristian Ferreyra. En ningún caso están detenidos los autores materiales ni intelectuales de los crímenes.
El Código Civil establece el “derecho veinteañal”, que reconoce a quienes ocuparon y trabajaron un terreno durante dos décadas. Y también están vigentes leyes específicas para pueblos originarios (Convenio 169 de la OIT, Ley 26.160 de suspensión de desalojos, artículo 75 de la Constitución Nacional), pero (salvo excepciones) el Poder Judicial no aplica esas leyes.
“El asesinato de Cristian Ferreyra no va a quedar impune. Con toda la rabia y el dolor que sentimos, sus compañeros reafirmamos una vez más que en la defensa de nuestros territorios llegaremos hasta la últimas consecuencias”, advirtió el Mocase-VC. Diego Montón, del MNCI, aseguró: “El agronegocio se cobró otra vida campesina, esta vez la de un joven militante. No es posible la convivencia con el agronegocio, su lógica es de muerte y lucro, es un modelo donde no hay lugar para la vida”.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-181517-2011-11-18.html
Hoy a la mañana, a través de facebook, Darío compartió el párrafo que no fue publicado en el diario: "El gobernador Gerardo Zamora, que no respondió los llamados de este diario, va por su segundo mandato y denominó a la provincia como la “capital nacional del kirchnerismo” luego de obtener en las últimas elecciones el 82 por ciento de los votos. Se autodefine “radical k”. El Mocase lo señala --en cuanto a la represión al campesinado-- como la continuidad del juarismo".

martes, 18 de octubre de 2011

Historia de los pueblos zafreros - Detrás del cañaveral


Para Revista Sudestada
Fotografías - Daniel Ayala

Nacieron ante la necesidad empresaria de tener a los obreros cerca de los campos. Ligados al poder político, muchos ingenios dominaron la región hasta su cierre durante el golpe de Onganía. Cuarenta años después Lules, Santa Lucía y Mercedes son algunas de las comunidades que continúan padeciendo los efectos de un desarme económico no subsanado.



Los crímenes que el derecho no contempla
Siguiendo la ruta de los ingenios cerrados hacia el sur, y a pocas cuadras de Lules, aparece Mercedes. El recelo ostentado por muchos luleños despunta preguntas por todas partes: ¿Qué fue de aquel lugar que supo ser el más importante de la zona? ¿Qué sucedió con sus trabajadores tras el cierre del ingenio?
Previenen de no ir: allí hay asentamientos que pueden ser foco de robos. Pese a que todos reconocen que la zona es tranquila, piensan que igual los pueden asaltar.
Las abuelas esperan a las nueve de la noche para sacar su silla a la vereda y ver pasar la noche. Las casas duermen con las ventanas abiertas. Recuerdo los televisores de la estación de micros de San Miguel, que por $1 proyectan los noticieros de Buenos Aires y la novela de las tres. "También nos pueden asaltar".
Con el correr del tiempo y los diálogos, se comprende qué quiere decir “Mercedes es inseguro”. Ya no hay trabajo, el ingenio que cerró hace más de 40 años es hoy un depósito de maquinarias y las familias tienen que conformarse con ganarse la vida recogiendo limones o frutillas, que son el orgullo del Municipio de Lules.
Mercedes es inseguro para los que aún se empeñan en habitarlo. La inseguridad emana de las puertas ya oxidadas del ingenio, del olor a puchero y caldo estirado que brota de las casas después del mediodía. En Lules también cerró la fábrica y las chimeneas de la construcción fueron demolidas hace un año. Una nena de 10 años no cena, tuvo la merienda a las 4 y a la noche tomará mate para ir a acostarse. Los separa una ruta angosta, los une el clamor de los más viejos por el cierre de los ingenios.
El primer cordón de Mercedes está formado por una seguidilla de construcciones, hechas a base de chapa y madera, resguardadas por un improvisado alambrado sostenido por cañas. Más adentro aparecen otras, las anteriores, esas levantadas a base de concreto, cuando el pueblo era la tierra de la abundancia y el trabajo. La comuna que se forjó ante la demanda del ingenio para tener a sus obreros alrededor ya no ofrece la opción de sobrevivir ajándose en las cosechas, ni los galpones tienen bajo llave la historia de sus vidas. La cercanía dejó de ser un bien preciado y la fábrica que supo ser el corazón geográfico de la zona, hoy yace en un extremo.

El Imperio del azúcar
Cuando en 1767 la corona española dictamina la expulsión de los jesuitas de todos sus territorios, son obispos y cardenales los que ocupan estos sitios, y lo reforman todo en 1880. El templo de Lules, ubicado al sur de la capital tucumana, queda librado al abandono, y las ruinas se convierten en eso: cáscaras de lo originario descubiertas recién en 2000. “Yo, el Rey” sentencia la carta que ordenó el destierro y hoy cuelga de una de sus paredes, reivindicando aquella primera historia que no pudieron borrar.
El siglo XIX se abre paso con el trapiche en las manos empresarias y así, la industria azucarera se convierte en el arsenal del “oro blanco” a costa de sus propias comunidades y trabajadores
 Hasta 1911 el gobierno salteño es deliberadamente manejado por los dueños del azúcar. Las gentilezas político-empresariales generan una rápida concentración fabril que reconfigura por completo la escena; de 82 ingenios se pasa a 34 en propiedad de pocos apellidos, apoyados por el tendido férreo en forma de abanico destinado a chupar las riquezas norteñas y venderlas a través del puerto de Buenos Aires.
Siglo XIX. Se erige el feudo. Indiferencia y represión son las respuestas estatales para quienes no se subyuguen a convertirse en mano de obra cautiva de los cañaverales. Avanza el siglo XX y con él, la nula aplicación de la regulación laboral de los 40 para proteger los minifundios.
El crimen es perpetuo. La Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera –FOTIA- sufre la persecución del Perón que tiempo antes sentaba las bases para su creación.
1968. Los años represivos del golpe de Onganía disparan a la resistencia obrera con el Operativo Tucumán: un plan de desmantelamiento que cierra 7 ingenios, y deja a 17 mil personas en la pobreza.
El sacrificio señorial para la buena cosecha. 1976, el golpe genocida secuestra y desaparece a los referentes más combativos de la FOTIA. Los pueblos norteños entran en los años 80 marcados por la desidia y el abandono. La oleada de privatizaciones iniciadas en 1990, con el cese definitivo de muchos ramales y estaciones de ferrocarril, descuartiza las economías regionales, destruyendo los incipientes emprendimientos y frenando el desarrollo de las comunas creadas por los ingenios. 


El hombre del cañaveral
A 40 años del cierre son contadas las voces que perduran de aquella época.
Sabino es del 30, año en que el golpe de estado de Uriburu quiebra la primera experiencia democrática del país. Bajo un contexto dictatorial afincado donde la corrupción se vuelve norma, cumple 8 años y entra al ingenio San Pablo (a 10 kilómetros de San Miguel) a ayudar a su padre en la recolección de caña.
El golpe festeja su primera década infame evidenciando las consecuencias del desguace estatal en los platos vacíos de las familias más pobres. En un punto pequeño del norte argentino, donde los dueños de la economía azucarera se fortalecen aliados al poder político, Sabino Ledesma también cumple 10 años. A la caza de peones jóvenes que cuesten monedas, un capataz mercenario del ingenio Mercedes lo lleva a la fábrica tentándolo con un puesto "el dueño anda buscando peladores de caña". Con la promesa de prosperidad, la familia se suma a la colonia del azúcar: un montón de casitas construidas alrededor de la empresa, con escuela y sala médica para que los obreros no necesiten alejarse 10 cuadras de su puesto de trabajo. Así la necesidad empresaria se asegura de mano de obra, fundando un pueblo por entero dependiente.
“Era una vida triste y era linda también”. Las sensaciones contrapuestas dan cuerpo al discurso de Sabino, que se exalta cuando recuerda a ese hermano suyo integrante de la FOTIA que hace años no ve. No quisiera hacerlo tampoco, algo de su tristeza inmensa tiene que ver con los dos; con esa necesidad de creer que si no hubiera sido por las huelgas que éste alentó, el ingenio no habría cerrado y él habría muerto un poco menos.
Ya está muy enfermo, por ahí se equivoque en algunos datos que te dé”, comenta por lo bajo su esposa, una mujer chiquita con la misma piel curtida y agrietada.
La casa de Sabino mira al ingenio y él pasa las tardes allí sentado y de frente. Cuando deja de ser interpelado vuelve, como en un acto instintivo, a mirar en dirección a aquellos galpones oxidados. Sus ojos lo atraviesan todo, cortando el aire caliente de las 2 de la tarde de enero.
En ellos su agotamiento se enfrenta a la furia hirviente de esta tierra que no lo parió para que lo oprimieran.
El día que pueda describirlos no existe.
La lucha que todavía no ganamos está en esos ojos.


Más al sur
El caso de Santa Lucía es similar al de Mercedes: ambos sufrieron el desarme de los años '60 y ninguna otra propuesta laboral estable se hizo eco en esas tierras más allá de la recolección de las plantaciones limoneras y las labores municipales que desempeña la mayoría de los habitantes a cambio de un plan de subsistencia.
El pueblo es un entramado de calles de tierra por las que de vez en cuando se ve algún grupo de niños y parejas de ancianos sentados en la vereda. Impacta la ausencia total de jóvenes; la cuarta parte de los habitantes está jubilada y la nula posibilidad de conseguir un trabajo expulsa a los adolescentes. Su impronta de tiempo detenido se desprende de la mole central y oxidada del ex ingenio. Hoy el predio es un depósito privado de productores de alcoholes de melaza -PAMSA-. La entrada está prohibida y los guardias miran con recelo la toma de fotografías.
Mientras, el contrafrente está cubierto por murales y prosas que también recuerdan. Sobre aquella pared la gente suma rezos en graffiti por la vuelta del trabajo y el fin de las brechas y el hambre.

Esta crónica Foto-Gráfica forma parte del trabajo Norte Profundo, un registro periodístico de Tucumán, Salta y Jujuy, realizado con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes. La totalidad del material se va publicando en www.norteprofundo.com.ar


martes, 4 de octubre de 2011

Por una política de medioambiente responsable



“…estamos pagando el haber impuesto un modelo de vida cimentado 
en el querer tener más y más, sin importarnos que estábamos 
hipotecando la vida…” Enrique Leff

El deterioro de arroyos y canales, la contaminación industrial, la pesca ilegal y los problemas sanitarios y sociales causados por el tratamiento indebido de los residuos sólidos y electrónicos son las principales problemáticas socioambientales que afectan a la región de La Plata, Berisso y Ensenada.

Conscientes de la ineficacia de las políticas públicas en esta materia, distintas organizaciones  socioambientales elaboraron una Agenda Ambiental, destinada a los candidatos a concejales e intendentes de la región. El objetivo es que quienes asuman los cargos incorporen el tratamiento de estos temas en su gestión.
La nota completa en LTM

domingo, 25 de septiembre de 2011

Jesús Olmedo: una misión social en la frontera


Imagen - Daniel Ayala
En un pueblo asediado por el desempleo y el clima, la organización social que surgió para resistir el desguace neoliberal en los ´90, hoy muestra sus frutos. Veinte años después de las primeras manifestaciones encabezadas por el cura Jesús Olmedo, la obra continúa fortaleciéndose.

“Señor Presidente: nos dirigimos a usted, para decirle que el pueblo de La Quiaca está en agonía, condenados a una muerte lenta (…) Nos negamos a desaparecer como personas y a ser los más indigentes entre los pobres, no nos callarán porque lo que pedimos es dignidad, este grito de silencio será escuchado y cuando quieran callarnos no podrán, porque hasta las piedras gritarán”.
Corría el año 2003 y el cura misionero Jesús Olmedo escribía esas palabras al entonces jefe de Estado Néstor Kirchner, como antes había hecho con otros dirigentes.
Olmedo es una voz fuerte de su pueblo desde que regresó al país en el ´91, luego de haberse exiliado durante la última dictadura militar. “La desocupación estaba haciendo estragos y la gente se estaba muriendo de hambre”, recuerda el panorama a su vuelta.
Decidido a no quedarse de brazos cruzados fundó la Comisión de Desocupados, con la que encabezaría los primeros cortes de ruta por pan y trabajo. Evocando parte de las reivindicaciones encarnadas por el Malón de la Paz que peregrinó por sus tierras en 1946 (La Pulseada 74), la Comisión organizó marchas hasta Jujuy y Capital Federal, cortando rutas provinciales e incluso el paso fronterizo.
A principios de los ’90 instalaron una carpa verde con un doble objetivo: reclamar puestos de trabajo y pronunciarse en contra del pago de la deuda externa. La manifestación se mantuvo durante un año, sostenida por muchas familias decididas a vivir ahí hasta que alguien las oyera. Sin embargo, la crucifixión de trabajadores fue el reclamo más efectivo que llevaron adelante. “Había que generar algo en los otros, mostrar hasta que duela”, recuerda Olmedo. Montaron cruces por toda la ciudad y 50 desempleados se crucificaron con las familias a sus pies.

 

La Quiaca

“Una vez que atrajimos a la prensa nacional e internacional y nuestra realidad comenzó a ser difundida, nos empezaron a tener un poco más en cuenta. Antes de todo esto la ciudad no se conocía, muchos hasta decían que era parte de Bolivia”. Jesús rememora aquellos episodios mientras camina por la vereda de la parroquia; el viento constante arrastra la aridez de la puna hasta nuestros pies. Ya en los primeros días de marzo el frío se mete en los huesos, “el clima es difícil, el aire es crudo hasta en verano”.
La Quiaca es para muchos un lugar de paso, sólo para los que están cercados de un lado y del otro por la frontera con Villazón, ese lugar representa el suyo; hostil, pero suyo. Considerada una de las ciudades más importantes de su provincia, pertenece al Departamento de Yavi que alberga apenas a 18 mil habitantes -el 0,04% del país-, pero sus valores de desempleo y desnutrición infantil afectan al 50%. Y la mitad de la población está desempleada. En suelo quiaqueño, la palabra industria resuena como el deseo postergado de familias enteras que se vuelcan al trabajo informal para sobrevivir.
En la Provincia de Jujuy, el ferrocarril pasó por última vez en 1994. Todas las estaciones quedaron abandonadas y cientos de familias, sin sustento. Hoy las antiguas construcciones fueron reconfiguradas en mercados de frutos y otros alimentos, lo que provee de una fuente de ingresos a más de un centenar de personas.
“No sólo nos enfrentamos al desafío de autogestionar puestos de empleo, que la gente tenga para comer, sino el ir tratando de desterrar la discriminación. Fueron y siguen siendo muchos años de olvido y opresión, por eso el silencio de la gente, la introversión y el temor a lo extraño, a lo ajeno”, dice Olmedo, que casi nunca usa el hábito. Su ritmo hiperkinético tiene mucho más que ver con el equipo de gimnasia y la boina a cuadros que lleva puestos mientras recorre la parroquia con La Pulseada. Allí va presentando a los distintos integrantes de la Comisión que están trabajando en las aulas cercanas a la iglesia, que “se encargan de coordinar talleres de capacitación”. Además de estas tareas el grupo mantiene un pequeño local de artesanías donde se ofrece información turística.
Olmedo advierte que la estigmatización racial sigue muy arraigada en ciertos ámbitos eclesiáticos. Recuerda que más de una vez debió cruzarse con religiosos que se horrorizaban al ver a su padrecito rodeado de kollas. “En una oportunidad yendo a Tucumán me crucé con una mujer, se decía muy creyente ella; cuando se acercó y me saludó, me preguntó: ‘¿A dónde va padre con esos chicos?’. ‘A Tucumán, para que ellos conozcan su tierra’, le dije y le salió del alma: ‘no vaya con esos kollas que nos van a dejar mal parados’”. 

Los ’70

La obra de Olmedo se remonta a cuatro décadas atrás, cuando en 1971 pisó por primera vez el país. Eligió La Quiaca como destino y educado bajo la línea claretiana, hizo carne la causa de pregonar por los más oprimidos. “Esta es una zona históricamente marginada por el Estado e incluso por la iglesia: cuando yo vine sólo había tres sacerdotes en toda la Prelatura de Humahuaca. Los primeros años fueron de puro conocimiento para mí, ya que desconocía por completo la zona. Todo este universo cultural me llamaba la atención y más aún el hecho de que se escondían de mí cuando celebraban sus costumbres, como si eso estuviera mal o fuera vergonzoso, hasta que comencé a acercarme a sus tradiciones y a ejercitarlas con ellos, como por ejemplo con el bello tributo a la Pachamama. ¡Tanto que se habla ahora de los ecologistas, pero si estas personas son ecologistas de siempre!”. En toda la Prelatura se extiende esta forma de entender y pregonar la religión, signada por el respeto hacia la cultura y las tradiciones originarias, como es el caso de Humahuaca en tiempos de Carnaval. El día del desentierro del diablo, que simboliza la liberación del pueblo, las comparsas se acercan a la iglesia y sus banderas y el festejo reciben una bendición.
Los primeros tiempos de Olmedo en suelo norteño coincidieron con el recrudecimiento de la represión militar y con ella, su necesidad por denunciar los atropellos a la comunidad. Recuerda que los primeros reclamos fueron por “el tremendo abuso que los militares cometían con las personas que atravesaban la frontera”. A eso siguió la denuncia de la represión a la huelga minera conocida como el “Aguilarazo” de 1973, donde un trabajador fue asesinado y otro desaparecido.
En esa ocasión y pese a las intimaciones recibidas, proyectó unos videos sobre estos hechos en un curso que estaba dictando en Tilcara. Lo delató la sobrina de uno de los jefes de la mina, que se encontraba en la sala, y la Federal apareció con tres vehículos militares. El episodio marcó el fin de su vida en Argentina.

 

La obra que camina

Con más de 27 años ininterrumpidos de trabajo, los integrantes de la Comisión están orgullosos de que muchas banderas por las que tanto lucharon hoy sean una realidad.
Detrás de la iglesia, donde en el año 2000 montaron la carpa verde contra la deuda externa, se construyó una guardería gracias a fondos obtenidos por entidades de España y a las donaciones que una familia otorgó luego de recibir una indemnización por sus hijas, secuestradas y desaparecidas por la dictadura del ’76. Ese espacio alberga a los hijos de desocupados que colaboran con los proyectos en curso.
También se levantaron barrios para las familias más necesitadas, un comedor escolar y una panadería comunitaria que hoy produce el pan para más de 50 hogares. Semanalmente las familias que más lo necesitan se inscriben en la lista del emprendimiento y reciben la vianda para todos sus hijos. Unas cinco personas, beneficiarias de un plan social, se encargan bien temprano de elaborar el pan y cuando esa tarea termina, la misma habitación se transforma en el comedor, donde otros cinco voluntarios cocinan para los casi 150 chicos que asisten de lunes a viernes.
Los fondos son también utilizados para el mantenimiento de un plan de mujeres tejedoras y la ampliación del plan de hogares.
Esteban Cruz, integrante de la Comisión desde su nacimiento, recuerda cómo fue su acercamiento a las iniciativas de Olmedo: “Para ir a la primera marcha a Buenos Aires a pedir trabajo me escapé de mi casa. Antes de sumarme le dije ‘no soy católico, yo tengo mis creencias’ y lo aceptó sin problemas; por eso la gente lo quiere, ayuda sin pedir nada a cambio. Cuando se terminaron de construir las casas, las entregaba a las familias más necesitadas sin preguntarles si creían o no en dios, eso no es lo importante para él”.
María, la presidenta del grupo, es una de las personas que se dedica a distribuir los planes sociales y a emplear temporalmente a quienes los reciben en distintas tareas comunitarias. “Todos los subsidios que conseguimos son gracias a Jesús y a su hermano Pedro, que es el obispo de Humahuaca y la concreción de las obras no hubiera sido posible sin la entrega de la Comisión, que surgió entre 20 jóvenes cercanos a la parroquia y se fortaleció con los años”.
“Muchas veces han resonado quejas desde la institución, pedían que me saquen”. Jesús sonríe sentado a los pies de la parroquia y desestima a esas voces, mientras hace un ademán satírico al cielo cuando se le nombran a los bloques más retrógrados de la Iglesia. “Son muchas las visiones que se pueden interpretar de un mismo evangelio, yo las respeto, pero a mi entender está clarito que Jesucristo tuvo sus opciones muy marcadas. En los tiempos en que vivió en Palestina se abocó a trabajar por los más marginados, las mujeres, los enfermos y los niños, enfrentándose a todos los poderes, el económico, el político y el militar”. 

El trabajo hormiga

A las 9 de la mañana se levantan las barreras del Puente Internacional. En La Quiaca y Villazón, de un lado y el otro, cientos esperan que eso suceda. Sólo hasta las 12 permanecen abiertas. En ese lapso de tres horas, los trabajadores hormiga harán carreras incansables para acarrear la mayor cantidad de cajas con alimentos hacia suelo boliviano. Por cada traslado obtendrán entre $0.50 y $2, mientras Gendarmería vigila los tiempos de esa frontera que representa la única fuente de ingreso de muchos.
Hombres y mujeres quiebran hacia adelante sus columnas para cargar hasta 3 cajas en un sólo tramo. El puente, una calle angosta de poco más de un metro de ancho alambrada de ambos lados, llega a tener hasta 3 hileras de almas que van y vienen. Un chiquito zigzaguea a los más lentos para depositar los kilos de harina que le entregaron del otro lado, mientras varias mujeres despliegan sus gastadas telas de aguayo para amarrarse el peso a la espalda. Son sólo tres horas y se corre incansablemente en una procesión desesperada.
“Una mañana hice 20 viajes… Creí que me moría. Junté 50 pesos y no me alcanzó para quitarme las dos cosas: el hambre y el dolor de los días que vinieron”. Olga ahora mira el tránsito frenético desde el otro lado del alambrado, no quita la vista casi en ningún momento: “a la gente no le gusta que la miren; yo estuve del otro lado; nada más lejano del placer. No entiendo y sí por qué tantos lo hacen. Cuando quisieron cambiar la forma de traslado, poner carros, todos se opusieron, interponiéndose en el camino”.
Años atrás la tarea de los cargueros era mucho más riesgosa. Luego de los acuerdos firmados entre ambos países se permitió el traslado libre de alimentos de primera necesidad a Bolivia. Un hecho se mantiene: el quiaqueño que traiga productos a suelo argentino sigue siendo acusado de contrabandista. “Nosotros no podemos traer nuestros alimentos de allá; si lo intentamos los gendarmes nos quitan todo. Hoy estamos sin trabajo, recibiendo un plan social de $150 e inevitablemente tenemos que adquirir nuestra comida en otro lado. Tenemos que pilotearlo, como decimos acá, correr mucho más que los que están sobre el Puente Internacional para lograr pasar algo”, argumenta Esteban desde la Comisión de Desocupados que reclama que se corrija la situación.
A unos metros, al costado del Puente, se abre la amplia calle que divide Argentina de Bolivia, que es el pasaje utilizado por todos los que no trasladen provisiones. Si es por unas horas los turistas pasan sin siquiera mostrar un DNI; del lado boliviano hay largas colas para iniciar los trámites de migraciones y poder pasar a otro país.

“Los planes sociales no son efectivos”

Muchas de las personas que no se abocan al trabajo hormiga en la frontera o en el mercado central, se ven obligados a convertirse en obreros golondrina en los meses de zafra o el cultivo y la cosecha de tabaco. Eso provoca altas cifras de madres solas que carecen de una fuente de ingreso para mantener al núcleo familiar. Desde la Comisión de Desocupados, María declara que muchas veces los planes no se aplican de acuerdo a las necesidades reales del lugar ya que ” las mujeres quedan desamparadas cuando el hombre se va por meses a trabajar a los campos, ni siquiera reciben la asignación universal, ya que el poder lo tiene el varón. El año pasado tuvimos muchos casos en los que necesitamos traspasarle ese poder a la mamá a través de abogados” y agrega que los nuevos planes “tampoco son efectivos” dado que no le demandan a la persona una contraprestación en ningún lado, le inhabilitan el acceso a los planes anteriores y si consiguen un trabajo lo pierden. “Ahora cobrás por cada hijo, y la realidad es que con $144 no alcanza. La mamá tiene que quedarse en casa y comer también con lo que recibe por ese chico”.
En sincronía con María, Esteban considera que estas implementaciones debilitaron la fuerza social de los distintos movimientos porque “alejaron a muchas personas que hoy se quedan en sus casas”.

* Esta crónica forma parte del trabajo Norte Profundo, un registro periodístico de Tucumán, Salta y Jujuy, realizado con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes.

jueves, 25 de agosto de 2011

(Notita vieja que reencontré sobre la primera FLIA - La Plata, publicada en De Garage, allá por septiembre de 2009... En pocos días se viene la 7° en esta ciudad, mientras afloran por decenas en Buenos Aires, Córdoba, Tucumán, Rosario y Chile... La semilla avanza)
 
 
“La FLIA es un colectivo de gente que construye otras formas de hacer, escuchar y leer la cultura”

“Acérquense a registrarse señores, por favor, si aún no lo han hecho significa que no cuentan con el permiso correspondiente para circular”. Con megáfono en mano, en una de las calles de la avenida 60, un joven repasa su discurso de agente de control estatal e incita a los transeúntes a acercarse a efectuar el trámite. Detrás de él se ha improvisado una “mesa de registro” regenteada por un hombre de reglamentario suéter azul y pantalón gris, que aguarda la llegada de los “morosos” con el seño fruncido y respuestas imperativas: “¿Usted se registró? ¿No? Bueno, ¿qué espera para hacerlo? Firme acá y... ¡No se olvide el comprobante! Esto permite circular. ¡Señora, no se adelante!, ¿qué le pasa, qué necesita?, espere su turno”.
Con esta gran parodia hacia los sistemas estatales de obsesiva reglamentación, la Feria del Libro Independiente esgrime una de sus primeras cartas de presentación. Es 12 de septiembre, las puertas del Olga Vázquez están abiertas de par en par, en sus pasillos aguardan muestras artísticas de diversos matices, que van desde música en vivo hasta la escultura, pasando por montajes fotográficos y poéticos. Afuera la calle explota de vitalidad, la rambla de 60 entre 10 y 11 se encuentra minada de puestos de editoriales independientes, artistas callejeros recitan en prosa sobre un pequeño escenario, mientras un centenar de personas curiosea la infinidad de libros y objetos de diseño que se despliegan a todo lo largo de la cuadra.  Es la primera edición de la FLIA-La Plata, y son apenas las 2 de la tarde de un sábado.  
A través de distintos modos de difusión los integrantes de la FLIA se han venido convocando entre sí, haciendo correr la voz. Su espacio web www.flia-laplata.blogspot.com llama a: Editoriales y escritores independientes, Encuadernadores, Fotógrafos, Ilustradores, Pintores, Artistas visuales, Poetas, Músicos, Cineastas, Historietistas, Actores, Nosotros-Vos”
De esta forma se encuentran, anárquicos, libres del condicionamiento de habilitaciones que les permitan sacar de sus cuartos aquello que hacen, son y producen. Deciden nuclearse una tarde para que quienes quieran, oigan y vean el modo en que eligen difundir el arte y la cultura de la que son gestores; uniéndose bajo las premisas de una feria que se proclama autogestiva, alternativa, amiga y artística...
Una de las integrante del grupo Pupo, que diseña e ilustra tarjetas con dibujos propios, define a la FLIA como un  colectivo de gente que cree y lucha por lo que hace; en sincronía con la visión que uno de los redactores de la Revista Qué, periodismo maleducado, tiene sobre el espíritu de estas jornadas.
“La FLIA es una madre, aunque a muchos quizá no les guste esta palabra, que nuclea y une a un montón de organizaciones y personas, que están laburando de una manera distinta, alternativa y que cree en otras formas de hacer, escuchar y leer la cultura”. Quien habla es una de las representantes de la distribuidora Cinco pantalones (www.cincopantalones.wordpress.com), la cual trabaja con escritores independientes de distintas provincias del país. “Nuestra forma de trabajo consiste en ponernos en contacto con los escritores, pero totalmente alejados de los formalismos, ya que el trato es cara a cara y en su mayoría terminamos generando reuniones de amigos, en donde acordamos la forma en que vamos a trabajar con sus materiales. Esto lo hacemos porque confiamos en una forma distinta de trabajar, basada en una confianza total y recíproca entre ellos y nosotros, ya que de otra forma el trabajo nos aburre, no nos gusta, y no podríamos hacerlo”.
El tránsito constante dentro y fuera del Olga se extiende durante toda la tarde, la gente toca los libros, aprecia sus colores y la confección manual de muchos de ellos, compra algunos e ingresa al centro cultural para observar las exposiciones y comprar algún aperitivo que calme el hambre durante la jornada.
A lo largo de todo el día, en la sala principal del centro cultural, un grupo de más de diez solistas armoniza aquella escena, entre ellos Lautaro Barceló, Ale y Poli de Sr. Tomate, Pablo Nardo, Luvi Torres, Sebastián Coronel, Ezequiel Schaerer, Pablo Matías Vidal, tano Caccavo, Sebastían Lino, Javier Lioy y El Torito Baldasarri y Compinches. Más tarde, cerca de las 00, la feria cerrará el ciclo con recitales de 
Primer Hombre Internacional, Sr. Tomate, Tropel y Vatangueando, pero para esto faltan aún varias horas.
Cuando comienza a caer el sol, alguien –seguramente intrigado- se acerca a interrogar al joven disfrazado bajo la piel del burócrata que pregona la obligación de registro en medio de calle 60, y recibe como respuesta otra pregunta “¿Ya adquirió su permiso de consulta? Si no lo tiene no le puedo responder. Yo formo parte de una organización estatal que busca que la gente cumpla las normas impuestas, y ya ve, le estoy hablando y usted no tiene aún su permiso...No, no le puedo responder, no le puedo responder...”
“Nosotros estamos acá controlándolos, porque usted paga impuestos justamente para que el Estado lo controle, y bueno acá estamos, haciendo valer sus aportes”, el hombre que se ha auto encargado de la tarea de sellar los registros, se acoda en la pequeña mesa de madera y observa por encima de sus anteojos a la cola de gente que “le queda por atender”.
Ya es de noche, son alrededor de las 9, pero esto es sólo un detalle temporal,  ya que el ciclo continúa de forma aún más intensa que al principio.
 “¡Por favor señores, quien aún no se haya registrado, acérquese a la mesa, les recordamos que hoy vence el plazo para que realicen su inscripción y no queremos que a nadie le caiga la AFIP, ¿cierto?!”; a un costado de su compañero, y en medio de la multifacética escena que lo acobijó durante todo el día, el joven del megáfono continúa parodiando a todo aquel sistema fútil que sólo quiméricamente tiene lugar en el universo Fliante.

lunes, 18 de julio de 2011

Bienvenidos al laberinto

(Crónica en vivo de la cuarta edición del ciclo Bomba Texto en el CC Estación Provincial)

El frenetismo del que escribe disimula tu ansiedad.
"No soy más que un fragmento", dice la mano que te da instantaneidad.

Son las 4 de la tarde y el Centro Cultural Estación Provincial se agita por dentro y por fuera. A sus clásicos espectáculos de animación y acrobacia aérea, este domingo se suma la cuarta edición del Bomba Texto, autodefinido por sus hacedores como el suplemento cultural 3D de Cronopunk.

En el lugar que me han asignado para oficiar de escriba, hay unos mapitas para guiarse a lo largo del ciclo. Sin nombrarlo algo nos está diciendo "Recorrerlo como si fuera una viborita"

Como si fuera una red, la distribución espacial del Bomba hace de la interrelación su espacio. La propuesta se ramifica desde el Auditorio, donde una feria de discos se filtra entre los puestos de indumentaria, y las crónicas de Nan y La Pulseada toman mate con las manos artesanas que ofrecen abrigos y accesorios.

Para continuar hay que girar, meter las narices más profundo, hasta un pasillo donde las historietas de Juan Soto y la serie fotográfica de Maxi Reptillia se enfrentan tibiamente de pared a pared.

Hay también en este laberinto culturoso un lugar para pintar. El rincón "Ocio bonsai", ocupado hasta hace poco minutos por niños se va copando de no tan peques que encuentran en los almohadones y los lápices su lugar en la bomba de imagen y sonido. La última incitación agita desde el fondo, donde la electrónica de un cuarto oscurecido de 5 de la tarde sirve de preludio al vivo deThe Plasticos.

La gente recorre, va y viene por la viborita; toman revistas y discos, se detienen unos segundos frente a las proyecciones, imágenes e historias en tiras y golpean la patita contra el suelo por culpa del rock ´n roll.
Quieto o dinamizado, todo muestra, todo se ofrece, todo proyecta.

En medio del tono natural que pueda resultarle al paseante encontrarse con un músico probando su instrumento, se topa con una oficiadora del tipeo sobre una mesita de bar.

-¿Qué es esto?
-Buenas tardes, estamos trabajando para su ansiedad. Esto es un escritor en vivo, haciendo lo que le compete. Ya verá las consecuencias de la exposición...

Apenas recibí la invitación recordé una experiencia que me contaron hace años y hoy es material de exportación.

En un bar de Buenos Aires, un hombre se sentaba a escribir con su máquina conectada a un proyector durante toda la tarde, ofreciéndoles a los clientes un alimento para su morbo; ¡si es que el acto de escritura, puede llegar -alguna vez- a despertar tremendo sentimiento!

Desde las mesas, con su cortadito en mano, los presentes tenían vía libre para detectar errores, ver los titubeos, y las frases cerradas. Siendo jueces del oficio escriba, tragaban medialunas y sentían que estaban presenciando algo nuevo, algo excitante; el desnudo de una intimidad.

(Vuelta al Bomba)
Tengo a un grupo de 5 personas con los ojos clavados en la tapa de mi computadora.
-No tengo nada para ofrecerles más que este ceño fruncido, concentrado en discernir las letras chiquitas de mi modelo 10 pulgadas. Ojalá un proyector calmara su curiosidad... Escapando al aburrimiento, su atenció hacia este aparto dura segundos

Desde el cuarto principal una batería frenética exalta las cabezas, mientras un proyector arroja contra pared cientos de círculos e íconos de Play, en idéntica pulsión galopante. En aquel cuarto oscurecido por su inmenso ventanal cerrado, el cantante hace una oda al ambiente vertiginoso y febril "Hey, psico doctor, necesito medicina please. ¡¡¡Medicame!!!"
Rezo porque un fotógrafo loco aparezca vomitando flashes por toda la habitación.

Agitador y con ritmo fabril, el ciclo imprime su identidad en un análogo pulso citadino.
Nuestro paseo de domingo es una bomba rimbombante; estimulación sonora y visual para mentes inquietas.
Como en un happening, que se juega por impactar sensorialmente desde varios flancos, todo está expuesto para interpelar a los ojos que, gustosos, devoran a su paso.

jueves, 7 de julio de 2011

7° edición del Festival Internacional de Cine Independiente en La Plata

Hasta el 5 de agosto el Festi mantiene abierta su convocatoria de cortos dirigida a ciudadanos de todo el mundo, sin restricciones de edad, para participar del Festival que se desarrollará durante 10 días en la Sala del Pasaje Dardo Rocha -50 entre 6 y 7-.


El Ciclo de Cine Freak show nace hace 15 años con la intención de proyectar a los directores que no tenían lugar en salas comerciales y eran difíciles de ubicar, con una clara inclinación hacia el género bizarro. En sus inicios el ciclo se basaba en obtener películas en VHS e itinerar por distintos espacios, como la Facultad de Bellas Artes de La Plata y el Centro Cultural Islas Malvinas.
La consolidación llegó cuando el grupo logra incluir el proyecto en la grilla estable del Pasaje Dardo Rocha hasta convertir al Freak en un ciclo diario, de lunes a viernes. Juan Pablo Ferrer, uno de sus directores, recuerda como fue dándose la evolución del ciclo "De los inicios con esos primeros VHS hasta hoy ya contamos con un público estable, tenemos conexión con muchas Embajadas que nos facilitan los trabajos y la innovación tecnológica nos permitió abrirnos a otros géneros como musicales, retrospectivas completas de un director y recitales".
Una vez que el Freak consigue una sala estable, materializando el deseo de que esas películas puedan verse de igual forma que en un cine comercial, la iniciativa de trabajar sobre el cine independiente se fija otra meta: armar un festival de proyecciones independientes y comenzar a producir guiones. "Nos dimos cuenta que la ciudad carecía de un festival. Hace 7 años hicimos la primera edición que estaba abocada al cine local; hoy la convocatoria es de carácter internacional y cuenta con las categorías de video clip, documental, ficción, animación y experimental"
La programación ofrece una nutrida grilla de cine, la proyección de los cortos recibidos en el concurso, y una serie de recitales organizados por Radio Universidad en la sala contigua. "Trabajar en relación la radio es fundamental, ya que es el nexo con el inmenso ámbito universitario y nos ayuda muchísimo con la difusión. También hace 3 años funcionamos como sede del BAFICI y logramos que una sala de la ciudad proyecte distintas películas durante el Festival".
Los últimos pasos del grupo estuvieron orientados a dar origen al Festi Freak produce, un concurso donde los guionistas pueden enviar su trabajo y participar del certamen y otro de cortos con escuelas secundarias. "Nos interesa sostener al cine como un espacio de discusión, de crítica y de construcción social. El cine fue perdiendo ese lugar de encuentro y desde nuestro espacio aportamos para que este espacio se mantenga más allá de las nuevas posibilidades de acceso que ofrece internet. El trabajo cultural es un trabajo de hormiga, de crecimiento paulatino y eso es que lo proyectamos constantemente con el Festi".
El trabajo conjunto con Universidad existe desde los inicios, por eso en esta edición como en las anteriores el ciclo nucleará a las distintas producciones cinematográficas con recitales y ferias de discos.
Este año el Festival abre sus puertas a partir del 30 de septiembre hasta el 9 de octubre.

Para acceder a la programación y las distintas convocatorias del Freak podés ingresar aqui

domingo, 3 de julio de 2011

Palabras Celebradas

 
  La Poesía Nuestra no se condiciona por la rima, ni el formato,
no le canta a las estrellas, al príncipe, ni al “milagro celeste”
tiene los pies enraizados a esta historia
en esta tierra
 
 
Huelga / Gioconda Belli

Quiero una huelga donde vayamos todos.
Una huelga de brazos, piernas, de cabellos,
una huelga naciendo en cada cuerpo.
Quiero una huelga
de obreros de palomas
de choferes de flores
de técnicos de niños
de médicos de mujeres.
Quiero una huelga grande,
que hasta el amor alcance.
Una huelga donde todo se detenga,
el reloj las fábricas
el plantel los colegios
el bus los hospitales
la carretera los puertos.
Una huelga de ojos, de manos y de besos.
Una huelga donde respirar no sea permitido,
una huelga donde nazca el silencio
para oír los pasos del tirano que se marcha.