lunes, 18 de julio de 2011

Bienvenidos al laberinto

(Crónica en vivo de la cuarta edición del ciclo Bomba Texto en el CC Estación Provincial)

El frenetismo del que escribe disimula tu ansiedad.
"No soy más que un fragmento", dice la mano que te da instantaneidad.

Son las 4 de la tarde y el Centro Cultural Estación Provincial se agita por dentro y por fuera. A sus clásicos espectáculos de animación y acrobacia aérea, este domingo se suma la cuarta edición del Bomba Texto, autodefinido por sus hacedores como el suplemento cultural 3D de Cronopunk.

En el lugar que me han asignado para oficiar de escriba, hay unos mapitas para guiarse a lo largo del ciclo. Sin nombrarlo algo nos está diciendo "Recorrerlo como si fuera una viborita"

Como si fuera una red, la distribución espacial del Bomba hace de la interrelación su espacio. La propuesta se ramifica desde el Auditorio, donde una feria de discos se filtra entre los puestos de indumentaria, y las crónicas de Nan y La Pulseada toman mate con las manos artesanas que ofrecen abrigos y accesorios.

Para continuar hay que girar, meter las narices más profundo, hasta un pasillo donde las historietas de Juan Soto y la serie fotográfica de Maxi Reptillia se enfrentan tibiamente de pared a pared.

Hay también en este laberinto culturoso un lugar para pintar. El rincón "Ocio bonsai", ocupado hasta hace poco minutos por niños se va copando de no tan peques que encuentran en los almohadones y los lápices su lugar en la bomba de imagen y sonido. La última incitación agita desde el fondo, donde la electrónica de un cuarto oscurecido de 5 de la tarde sirve de preludio al vivo deThe Plasticos.

La gente recorre, va y viene por la viborita; toman revistas y discos, se detienen unos segundos frente a las proyecciones, imágenes e historias en tiras y golpean la patita contra el suelo por culpa del rock ´n roll.
Quieto o dinamizado, todo muestra, todo se ofrece, todo proyecta.

En medio del tono natural que pueda resultarle al paseante encontrarse con un músico probando su instrumento, se topa con una oficiadora del tipeo sobre una mesita de bar.

-¿Qué es esto?
-Buenas tardes, estamos trabajando para su ansiedad. Esto es un escritor en vivo, haciendo lo que le compete. Ya verá las consecuencias de la exposición...

Apenas recibí la invitación recordé una experiencia que me contaron hace años y hoy es material de exportación.

En un bar de Buenos Aires, un hombre se sentaba a escribir con su máquina conectada a un proyector durante toda la tarde, ofreciéndoles a los clientes un alimento para su morbo; ¡si es que el acto de escritura, puede llegar -alguna vez- a despertar tremendo sentimiento!

Desde las mesas, con su cortadito en mano, los presentes tenían vía libre para detectar errores, ver los titubeos, y las frases cerradas. Siendo jueces del oficio escriba, tragaban medialunas y sentían que estaban presenciando algo nuevo, algo excitante; el desnudo de una intimidad.

(Vuelta al Bomba)
Tengo a un grupo de 5 personas con los ojos clavados en la tapa de mi computadora.
-No tengo nada para ofrecerles más que este ceño fruncido, concentrado en discernir las letras chiquitas de mi modelo 10 pulgadas. Ojalá un proyector calmara su curiosidad... Escapando al aburrimiento, su atenció hacia este aparto dura segundos

Desde el cuarto principal una batería frenética exalta las cabezas, mientras un proyector arroja contra pared cientos de círculos e íconos de Play, en idéntica pulsión galopante. En aquel cuarto oscurecido por su inmenso ventanal cerrado, el cantante hace una oda al ambiente vertiginoso y febril "Hey, psico doctor, necesito medicina please. ¡¡¡Medicame!!!"
Rezo porque un fotógrafo loco aparezca vomitando flashes por toda la habitación.

Agitador y con ritmo fabril, el ciclo imprime su identidad en un análogo pulso citadino.
Nuestro paseo de domingo es una bomba rimbombante; estimulación sonora y visual para mentes inquietas.
Como en un happening, que se juega por impactar sensorialmente desde varios flancos, todo está expuesto para interpelar a los ojos que, gustosos, devoran a su paso.

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