sábado, 26 de octubre de 2013

Continente Sonoro


En demasiados puntos de Latinoamérica nos siguen educando con corrientes europeas. Si en los relatos aparecemos nosotros es de pura casualidad, cosechando granos y regalando tierras para otras economías. Subordinados, masticando visiones críticas de otros, digiriendo dependencias.

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En un aula llena de latinoamericanos estudiamos teorías contemporáneas.  Repasamos la 1° parte del siglo XX. Los pensadores/escritores son europeos y la historia que se nombra es siempre escrita desde esas tierras.
A la 1° guerra europea le seguimos regalando el mote de "mundial". Más adelante en el cronograma: nazismo, 2° guerra / Ni Asia, No Oceanía, ni África, ni América aparecemos hablando, pero a las ideas nos las siguen presentando como mundiales.

¿Qué es lo único que estos hechos tienen de globales?
La prepotencia con que se nos han impuesto en nuestras aulas, nuestros libros, nuestras mentes. ¿Acaso la América Latina, colonizada, oprimida todavía no se ganó el derecho de pensarse y escribirse a sí misma dentro de las universidades?
¿Ahí dentro conocen, nos enseñan nuestras historias?
Sí, por suerte hay excepciones que nos salvan de la monotonía y son tan pocas que llegamos a contarlas.
Les agradezco su incomodidad, la subversión permanente. Su esencia- agitadora de modorras.

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Volvamos al tema de la materia: teorías para pensar las sociedades.
Nuestra geografía: un aula de facultad de una universidad centenaria de argentina.
Ahí estamos sentados y en silencio: colombianos, chilenos, hondureños, argentinos, mexicanos, cubanos, venezolanos / en silencio como nuestras ideas, entre tanta bibliografía donde lo propio son las ausencias/

Escuchamos. Apuntamos las teorías, corrientes de pensamiento, doctrinas, postulados, categorías de análisis desde Francia, Alemania, Italia, Inglaterra.

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Ahora en la clase estamos en el período de entre guerras.
Corre el año 1930. En Argentina la democracia cumple 16 años (si fuera hoy, podría votar) y es quebrada por el 1° golpe de estado: la década infame. En nuestras tierras hace siglos vienen naciendo hombres y mujeres que reflexionan, actúan, construyen... pese a la lucha no ganan un lugar de relieve en nuestras aulas para hablarnos de actualidad, cultura y posibilidad de cambio.

De la América amordazada en 1492, recolonizada por las aristocracias criollas del siglo XVIII, hoy asfixiadas de capitalismo transnacional aún nos la siguen enseñando con los ojos demasiado puestos en el norte. ¿Simple casualidad? Poca mirada introspectiva no genera proceso reflexivo. 

Pilas de repeticiones, 
pasos en falsos.
Pies distintos, 
mismos errores 

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Es verdad, hay clases latinoamericanas donde contamos nuestras historias (en bimestres, cuatrimestres y semestres), pero poca historia hacemos de nuestras ideas.

Pareciera que todavía no nos damos permiso para mirarnos y hablar desde adentro.

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En el aula seguimos en silencio, llenando hojas de trazo latino con ideas anglosajonas.
Mano de obra barata
RE PRO DUC TO RA
Lleno otra hoja,
(y esto ya me suena a mutismo)

El silencio sabe a mordaza y duele.

Lastima la boca,
este dominio viejo
esta muda colonia intelectual
llena de voces contenidas.



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