miércoles, 30 de julio de 2014

Nadar onírico


Superposición de realidades x Danpeople.


Hoy nado el río turbio de mis ideas
sin pretender cruzarlo.

Me zambullo del golpe

El frío implacable del agua me regala la muerte por un segundo

y ahhhjjj, en instintivo acto de mi especie saco la cabeza a la superficie
y respiro
hasta que todo vuelve a ser vida

Creo que en lugar de las tejedoras jalq' a que tejen sus pesadillas
yo las escribo
esa es mi forma espontánea de exorcizar mis otros planos de conciencia.

Hoy desperté en un punto fijo de angustia.
Hice lo de siempre. Salté de la cama, me lavé la cara y los dientes.
Fui por un poco de agua caliente, perdí tiempo en lo mundano:
el trabajo de escritura monótona por el que me pagan
hasta que pude ver más allá del día

El agua empezó aquietarse
no me rehuí del sentimiento de vacío
y de pronto emergió
como una revelación
esa otra mujer que soy
de escamas acuosas
zigzagueando en el río de mis noches.

Ahí es donde siempre debo llegar
lo sé, pero me cuesta tanto,
me escapo tanto de mi ser.

¿Comprenden?

Es como clavarse una espina y verla,
tenerla servida a la yema de mis dedos
y no querer sacarla.

Cuando la tomo, la expulso
me brota un existir completo

y ese ser es incompatible con la rutina que llevo:
los planes que proyecto en un después que no se si exista.

Volver al agua onírica de la noche anterior
me trae esa lucidez

y es difícil llevarla en hombros cuando arranca el día
con mi nombre de ciudadana,
las tareas que me creo y sostengo.


Vivir en agua es desatender al holograma, es despegarme la piel superflua con que me pinto cuando despierto y recuerdo los obligaciones anotadas en agendas, los deberes de un ser para el que sé:

no soy.  

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