sábado, 14 de marzo de 2015

Frecuencias (en) espiral


/ Si gustan leer escuchando / es más lindo el viaje / 

I
La música de Tribalistas apareció a prinicipios de diciembre, entre unas carpetas que copié de la computadora de la negra, cuando todavía dudaba viajar. Ni bien escuché quedé colgada de Velha Infancia.
Los días avanzaban lentos, pensativos.

II
El 18 de diciembre acompañé a Vito a hacer la feria de ropa a la plaza Rocha. Apenas acomodamos el perchero apareció una conocida suya con una beba.
La piba resultó ser una mujeraza de 21 años. Hablamos, me contó algo de su historia. Hace dos años, de viaje por Córdoba se enamoró y enseguida llegó una hija. Se fueron al campo uruguayo, aprendieron los oficios circenses y ahora vivía con otras personas, con las que planeaba comprar un vehículo y arrancar   en pequeña comunidad cirquera. Tenía una paz y una alegría en los ojos que me conmovieron.
La tarde pasaba entre mates, revolviendo telas del perchero, comiendo pedacitos de torta que Facu nos había dejado a la pasada. De repente ella empezó a cantar la canción en perfecto portugués...  el corazón  me latió rapidito y le conté de las conexiones que estaba sintiendo con ese tema. Sonrío y me contó que hacía tiempo trataba de armar una banda y que ese tema era el primero en su lista.

Le pedí que lo cantara.

Y no sé si volé desde su garganta.
Lo cierti es que todo el alrededor se me endulzó en micro viaje sensorial.

Nos dimos un abrazo fuerte, invitó a Uruguay, a su vida de circo.
Agradecí feliz la propuesta y la vi irse con su nena.



III
Cuando Vero y Maxi me levantaron en Madryn para conocer sus casas de adobe en el campo del doradillo, subí al auto y arrancó a sonar Velha Infancia. La coincidencia me sonó a un guiño de estar eligiendo el camino que mi corazón deseaba.

Sobre la ruta, el viento de la patagonia costera se apoderó de mis rulos.
Cerré los ojos.
Estaba sola.
Estaba con mi mochila.
Conociendo día a día suelos y personas maravillosas.

Recién ahora, en el micro de vuelta a La Plata, me di cuenta que la primera vez que escuché Velha Infancia en la casa que habito ahí, significó el arranque de un viaje que incluíria las demás experiencias como partes de un todo.

Posdata
Terminé la memoria III apurada por bajar a estirar las piernas. Paramos en Río Colorado. El airecito patagónico todavía me refrescaba la cara cuando en mi reproductor arrancó la Velha Velha Infancia.

Y la bailé abajo de una luna creciente que resaltaba en medio de la noche.
(Otra vez, como siempre que quiero disfrutar una experiencia más allá de la vista) Cerré los ojos
y reviví
la sensación tibia del solcito platense acariciando mi piel y las de las uvas que cuelgan en el patio /
el canto suave de esa mujer libre que conocí en la feria de la plaza /
y los primeros kilómetros por campo chubutense, con Vero y su familia.

Esa última imagen en particular, la tranquilidad con que me entregué al viajecito y la convivencia terminó de quitarme viejas inseguridades del cuerpo.
Todavía siento el amor y la calidez con que ella pasó a buscarme, con que todos me recibieron en el doradillo. Y como una espiral, que cuando pareciera cerrarse abre un nuevo círculo, el tema reaparece inmediatamente después de haberle dado un punto final a este recuento de sensaciones.

Si las cosas no quieren... /aprendí/ no hay que forzarlas
Por esa enseñanza y las energías que se activaron con la canción cuando nos encontramos, es que dediqué el baile en la terminal.

(Deseando) que la espiral siga dibujando las puertas que debamos abrir.
(Sabiendo) que las manos están tibias de ganas.



***

Las primeras dos imágenes son galaxias espiraladas.
La última es una supernova. Ella es una explosión estelar. ¡Y vive una vida intensa!
"Producen destellos de luz fuertísimos que pueden durar desde varias semanas a varios meses. Su intensidad luminosa aumenta rápido hasta alcanzar una magnitud absoluta mayor que el resto de la galaxia. Posteriormente su brillo decrece de forma más o menos suave hasta desaparecer completamente.


Se han propuesto varios escenarios para su origen. Pueden ser estrellas masivas que ya no pueden desarrollar reacciones termonucleares en su núcleo, y que son incapaces de sostenerse por la presión de degeneración de los electrones, lo que las lleva a contraerse repentinamente (colapsar) y generar, en el proceso, una fuerte emisión de energía. Otro proceso más violento aún, capaz de generar destellos incluso mucho más intensos, puede suceder cuando un miembro de un sistema binario cerrado, recibe suficiente masa de su compañera y proceder a la fusión instantánea de todo su núcleo: esto dispara una explosión termonuclear que expulsa casi todo, si no todo, el material que la formaba". 
cosmosasombroso.wordpress.com

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