jueves, 9 de abril de 2015

El cansancio y los sueños...

- Basta revolución; dejanos dormir
- Basta, date vuelta, dormí sola. Es tarde y todos estamos cansados.
- ¿Sos consciente de la cantidad de años que venís agitándonos la piel?
Sí, sabés que muchos. En la calle, en nuestras casas y en todo tiempo y espacio donde la metafísica le gane a las costumbres, vos te metés.
Lo personal es político” nos dijeron las más osadas de las tuyas. Les creímos. Y a partir de ahí tuvieron vía libre para discutirnos el todo hasta desdibujar cualquier tentativa de límite. -Basta revolución, dejanos cerrar los ojos, dormir alguito. Esta vez es en serio.

Pensamientos de Caracol

Si ya nos viste:
Desafiar la Patria sin tener Matria
Pintarnos las caras de estridentes colores en medio de un público gris
Correr kilómetros hasta escapar de la asfixia del silencio…
¿Qué más tendríamos que hacer para que dejes de inquietarnos por un rato?

Basta revolución, revolucioncita, de andar metiéndote debajo de los músculos. A esta altura de la noche y con este sueño, parecés una mosquita zumbando entre las cortinas.

¿Es que siempre nos vas a querer un poquito más allá? Vos sabés que duele cada corrimiento. ¡Ay, querida!
Y sí, te agradecemos el empuje, el descascaramiento; pero cuando te vemos ahí, saltando a los pies de la cama o tranquila y (casi) sonriendo de nuestros desgarros, nos da algo de bronca, ¡la verdad!

Y sí, también nos enseñaste que todo cambio de raíz necesita de algún desgarro. Pero hoy pará, pará un poco con tu marcha. A veces estamos cansados y pensamos que sería lindo cultivar la casita y el perro, cortar con las rebeliones del espíritu y el cuerpo y entregarnos a un futuro apacible, lleno de amores y buenas certezas.

Pero a vos ¡despiadada! te encanta levantarnos los párpados cada vez que entramos en ese sueño. Y parecés una nena corriendo por la pieza, haciendo travesuras. Y entonces ya no nos sale retarte. Desechamos esa idea de agua calma y cansados, muertos de miedo, te abrazamos, te ponemos en medio de la cama para descansarnos juntos, dormirnos en vos.

Y si abrazamos un amor con vos en el medio, el semicírculo se entibia hasta convertirse en una bola de fuego, ardiendo en sueños.

Cuando al final lográs lo que buscás: arder en círculo
te dormís;
sí ,al fin te dormís.
Segura de que los que te abrazamos ya no vamos a poder hacerlo porque vos estás ahí y queremos cuidarte, besarte, que nada malo te pase, que crezcas y seas fuerte para cantar/ gritar / bailar.

Porque sabemos que afuera
 en otras casas y dentro de otras camas
hay más personas durmiendo abrazadas a algún sueño de revolución,
revoluciones grandes / medianas / chiquitas
que al otro día nos devuelven a la calle con un calorcito nuevo en el pecho y el estómago.

Y / más tarde o más temprano /
todas nos cruzamos comprando fruta en la verdulería,
viajando una ruta cualquiera,
dibujando una pared del barrio,
compartiendo alguna idea o un paquete de galletitas

Aunque a veces reneguemos y amaguemos descargos del tipo
-¡Basta revolución, dejanos dormir!
Sabiendo que es lo último que deseamos que pase.