domingo, 17 de mayo de 2015

el principito sudamericano


I
Puedo contarles muchas historias sobre él. Que (como todos) nació desnudo y (como todos) eligió distintas pieles para disfrazarse hasta animarse a volver a la libertad de la desnudez.
Ex nietzcheano / Surrealista hasta la médula / Discutidor / Autodidacta de las mejores cosas que aprendió a hacer / Que se inventó ser un pesimista sin remedio, una catapulta de Nos hasta que le emergió el SI supremo, un SI escondido detrás de ese soplo que no controla desde los 16 y que seguro, lo empuja palante/

ese SI que le alienta todas las búsquedas en las que hoy anda mientras le escribo este par de palabras que no le debo y por eso se las regalo en sus 31 vueltas al sol.

II
Que amó el fútbol antes que la música y que encima decían que era bueno pero su mamita quería otro futuro para el menor. Que todavía se queda colgado de los alambrados cuando pasa por un club con canchita, que el corazón se le acelera (posta, posta) si se cruza con algún potrero y nostalgea y se pone a hablar de cuando andaba con la pelota. Pero de toque borra la lágrima y transforma la nostalgia en una postal con un click. Porque pegó el estirón y se hizo fotógrafo / se hizo rebelde / se hizo melómano / se hizo picante (seguro por los sabores con los que lo crió Diosmira, la abuela de Tarija, y las larguísimas tardes filosóficas con el abuelo Justino) Que su infancia pasó entre los cassettes de FunPeople de su hermano mayor, los sueños de conseguir un mecenas que le mantenga su vagancia creativa y los enfrentamientos entre las dos barras del Monasterio, barrio donde creció en los '90.

Frank Zarate / Borojo Borojo 

III
El pelo lo tiene crespo desde la raíz. En perfectos rulos afro y negros. Cuando le preguntan, él dice que vienen de la mamá. Pero por más que Elena disimule el suyo peinándolo, yo creo que esa genética viene de más y más atrás... del principio de la historia, de cuando éramos una África grande.

Mamá boliviana, papá salteño. El, hiper platense de los bordes.
Entonces afro, ojos achinados, pálido, flaquísimo. “Un afro coya”. La síntesis se la hizo uno de los tantos personajes que conocimos en una vuelta al norte y sentimos haber presenciado una auténtica revelación.

2010. Bufanda de colores al cuelo, la camisa a la que le estampamos un warhol con stencil, campera azul adidas, calzas mías, zapatillas. “Con esta estética, nadie acá se imagina que cruzo la cárcel en bicicleta para llegar a casa”, pensó en voz alta una vez. Estábamos en el Favero. Fue cuando lo invité a ver Fantasmagoria y se enamoró de “El río” y “Caballos negros”. Esa misma noche, como todas para llegar a la casa, cruzamos el grafftti que alguien hizo en el barrio con la frase de Korneta y los Gardelitos: “No necesito las luces ni los lujos de la ciudad”.

IV
(Todavía estaba en su época nietzcheana)

Hasta que alguna tarde (o mejor, alguna noche porque a partir de la 1 de la madrugada se le regenera la sangre) empezó a decirsePesimismo del intelecto, optimismo de la voluntad”, a tararear Sofía Viola, a creer en la intuición, en la potencia de la gente cuando abandona el poder o el miedo y se sienta en ronda y (sobre todo) a hacerse cargo de sus deseos, de esos reales, los profundos...

Atravesado por dolores que sólo punzan fuerte cuando hay esencia sensible, se animó a reinventarse.
Después de romperse y romperse y romperse... como hay que hacer.
Hundirse hasta el fondo y después... aprovechar el impulso para el salto.

El principito sudamericano
frente al espejo

Y las cosas empezaron a moverse. Pasó de la guitarra eléctrica al charango que es más amigo de los viajes. (Antes había andado en amores intensos con la armónica -clásica adolescente-, bajo, violín, cajón peruano). Dudo que alguna vez abandone ese alargue de 40 metros que armó para la primera vuelta al norte en 2011. 
Dudo que abandone la computadora, la zapatilla, los parlantitos para dormir escuchando Devendra, la cámara, las lentes, el trípode, las lanas de colores colgadas en cualquier parte. Esa libertad de adorar sin "ismos" la remera de Brigitte Bardot que le regaló mi abuela y la de la lucha antiminera de El Algarrobo. Se que no va a abandonar la percusión en el corazoncito... la irreverencia, la dulce provocación, “esa libertad del cuerpo y el alma que abre de par en par las verdaderas puertas”, nos contó Cortázar en alguna parte de su Rayuela.

V
El cuerpo es la nave”, escuché ayer en un antro de música progresiva platense. Hace 10 años seguro él estaba ahí saltando, de un lado al otro, con su peluca. Anoche, sintiéndome yo también una extraña ahí dentro, entré sabiendo que no iba a encontrarlo. Porque hoy late en otros lados y a otros ritmos. De todas formas la frase me hizo recordarlo. Porque aunque ya no ande esos pasillos, curtió y anduvimos mucho el subsuelo del viejo varieté, pura vida cuando era flamingo. Todo el cemento, toda su música y su poesía.

y volví a casa dispuesta a arrancar este relato y un mensaje suyo, como siempre, se cruza en la escritura. (La certeza de sabernos hermanos del mismo clan hace rato no se nos esconde en azares ni casualidades. Por eso no nos inquieta saber que podríamos cruzarnos y ¡no! Porque justo cuando él baja yo voy a estar subiendo y quizá nuestros micros se crucen en la misma ruta y él esté dormido sobre alguna hoja de “El cielo es de quien lo vuela”, de De Posfay o “Memorias del desierto”, de Dorffman (libros que elegimos para que lo acompañen en viaje) y yo ande soñando con tambores o pedacitos de esa aurora boreal que me compartió hace poco.

¿Y de qué está hecho eso de pulsar la misma cosmogonía?
Que cuando él troca fotos por bolsos tejidos con la cooperativa de tejedoras catamarqueñas / yo hundo una madeja de lana cruda en los colores del monte cordobés. Que cuando yo subo de Madryn a La Plata / él sube de La Plata a Tucumán / Que cuando ve a Miriam dibujar círculos en la tierra, en medio de una caminata antiminera, recuerda nuestro nuevo deseo y yo arranco a darle forma con un grupo de mujeres en un barrio al sur.
Que y que y que... el tejido lo seguimos haciendo. Como buenas arañas patonas, tensando a uno y otro extremo, con sólo una seña sabemos cómo y cuándo sumar los hilos. Y que ahí va otra vuelta... y que esto del viaje no tiene retorno porque nuestros cráneos son una espiral o un fractal.

VI
Les dije que podría contarles muchas historias suyas. Incluso jugar a escribir un libro y encuadernarlo con mis manos. Y él seguro va a querer probar serigrafías en tapa, revelados en hojas de plástico que queman cualquier impresora casera. Y se le van a ir las horas mixturando colores en photshop: alquimias 2.0 / saboreando las texturas de los papeles con las yemas dedos.
¡Casi olvido hablarles de la historia que hay en sus dedos! “Asperos, callosos, de nudillos anchos y líneas marcadas", descubrí una tarde. "Son manos de tierra, no de nene platenses”. De ahí el complemento coya a su mote afro. Sí, podría seguir contándole. Pero se nos va a ir la noche y ya se acerca el día...


Entonces
un principito / afrocoya / sudamericano

Un mirador de esencias / un irreverente de las formas dadas / 
un pibe que crece sin perder la capacidad de la sorpresa / la risa espontánea / 
el comentario ácido / la ternura

sureñísimo / altiplanísimo /
un amante de la belleza en sus más particulares puntitas
admirador de la estética
cultivador de la sana disrrupción

Que cada viaje que hicimos se llenó de paradas para registrar los santuarios al gauchito gil regados en las rutas/ que no sube al tren sin comer los chipá en rosca / que está tan conectado a su mundo onírico como a wifi / Que del 2011 hasta que dejó La Plata en diciembre de 2014, copó su casa de santuarios: Kity, el gauchito gil, la santa choli, una apacheta con piedras de Amaicha.

Hasta que salió... “Entre fiestas”, como dijo cuando sin saber nos despedíamos haciendo el segundo librito. Era principios de diciembre. Yo salía para Chubut y era posible que a la vuelta él ya no estuviera. “Hoy arrancó el despegue. Y en este tren y estos paisajes es imposible no pensarte”. El mensaje llegó a mi teléfono a horas de volver a pisar La Plata. Así fue que arrancó este hermano de caminos.
Y lo hizo después de cruzar todas las barreras internas hasta el final de sus miedos.
Hoy (y siempre) Celebro su fuerza de vida.

VII
Viajar. Ese deseo fue el que hizo que nos encontremos en enero de 2009 en Córdoba mientras aprendíamos de constelaciones; ahí donde se ven tan claras, tan encima, que la experiencia roza el vértigo. 
Como a la amiga de banco en primer grado: desde que nos conocimos, nos elegimos. Y en estos 6 años fuimos descubriendo el poder de la transmutación, ese que nos permitió seguir amándonos después de habernos amado, ese que nos develó cuánto podemos curarnos si nos animamos al arrojo, a perderlo todo, incluso a nosotros mismos; en esa zarpada experiencia de No quedar ilesos de los otros.

Cuando esto pasa (y les digo que puede pasar mucho, con muchas personas. Por suerte mi memoria atesora varias de estas vibraciones) no hay más chance de creerse uno, porque en cada parte nuestra pasan a latir esencias - otras, haciendo transfusiones de energía constantes.

VIII
¿Por qué les cuento tanto del principito sudamericano?
Será porque en este momento cumple 31 vueltas a la luna.
Será que sabe de estas palabras y las espera.
Y es lindo dar los regalos a tiempo.
Y celebrar la vida de las personas con las que encaramos mutuas liberaciones /

Liberaciones
en el profundo sentido que nos enseñó Amaicha con sus palabras:
Huayra y Ayni /
Vientos recíprocos /

IX
Ahora sí, te hablo a vos:

corazón internacional
espíritu de jugo de frutas

Buen viaje, buena vida. 
Si no es en ésta, nos vemos en las próximas (aunque sabemos que acá todavía nos esperan nuevas tramas, cruces y tejidos)



jueves, 14 de mayo de 2015

el sentido de estar


Con el sabor cubano de la yuca al mojo en la lengua
subo a un micro rumbo a Santiago del Estero.

La próxima semana una amiga cumplirá años en la casa que compartimos
y no sé si ese día estará en Argentina o Guatemala
(porque) ella también tiene el corazón en medio de las rutas.

Mis hermanos y hermanas argentinas siguen haciendo algo hermoso de sus vidas,
/ castillitos de arena en medio del cemento /

***

Agarrar la ruta, esta vez, me llena de una adrenalina distinta

Será que empiezo a sentir la cuenta regresiva hacia el deseo
de armar valijas ciertas en su incertidumbre /
cercana a perder toda medida de tiempo y espacio preconcebida

Será que por primera vez deseo ardientemente lo que existe
/ al presente /
ese al que antes llamaba “mientras tanto”.

Junio julio agosto septiembre octubre noviembre quiero quedarme acá,
donde amo, camino y duermo
en La Parra, 
ese no lugar que me habita en La Plata.

Para celebrar los años de Bren
admirar el cotidiano en forma de castillitos de la Ne
escribir historias con las estudiantes de primaria de Puente /
abrazar a Pili en la presentación del cuarto libro que germinamos con La Caracola
y seguir cosiendo hojitas de otras historias en mi casa, 
en las plazas, en En Eso Estamos

cerrar los lunes bailando
andar en bici con mi hermana,
buscar mieles con mamá
cocinar con semillitas para Flor y Paz
llenar de naranjas y mandarinas del patio
los bolsillos de En Eso Estamos
improvisar la feria de ropa en esquinas distintas con Vito y todo el frío del otoño
escribir historias del norte durmiendo en el sur

cebarles un mate a Ju y Juanma y decirles lo que saben:
les va a ir bello, bien bello
porque el viento sopla a favor de los que se animan.

Y latimos a cien mil sueños por hora
mientras respiramos profundo y relajamos las piernas 
en la calle 
en bajada 
con la bici
en zig zag
por las diagonales, las plazas, el adoquín, los caminitos de tierra

Porque estamos supervivos
en el aquí y ahora

moldeando el mañana 
igualito a ese sueño que estamos por soñar esta noche 



martes, 12 de mayo de 2015

Justicia para los más


Cientos de familias sostienen un acampe en el barrio platense de Abasto, sobre la avenida 520, tras la represión y el desalojo ilegal sufridos hace una semana. El mediodía del martes fue especial, lleno de preparativos y expectativa: el miércoles se debate en Legislatura un Proyecto de Ley que busca expropiar las tierras en su favor. Estas líneas buscan acercar la energía de la tarde compartida e invitan a acompañar mañana desde el mediodía en 7 y 50.




Jugaron al tiro al blanco con nosotros”.
Las imágenes que las mujeres guardan en la memoria se clavan en el aire. Así fue la represión en Abasto el jueves 7 de mayo. “Prendieron fuego las casas, colchones, hasta nuestros perros”. Así se dio otro desalojo ilegal en la ciudad, pese a la medida cautelar que había sido presentada por el Juez Arias para proteger a casi mil familias de la violencia institucional.



Es martes 11 de mayo en el acampe de Abasto y compartimos una ronda de mates. Hace apenas una semana la calle en la que estamos fue escenario del horror, de corridas y balazos. Y las familias siguen ahí, haciendo visible su legítimo derecho a un lugar dónde vivir.

Desde el desalojo se conformó la Asamblea Legítimos Poseedores de la Tierra, que decidió realizar un acampe como medida de fuerza sobre la avenida 520, a pocos metros de esa tierra a la que -hasta hoy- no pueden entrar porque la Policía custodia... ¿los derechos de quién?


Nos quieren hacer aparecer como delincuentes. (…)Matioli, charlatanea por los medios que tiene 20 años de administración, tenencia y posesión de las tierras (desde una inmobiliaria). Pretende hacerse dueño, de mala fe, en complicidad con el Estado(...) Como bien dice el Juez Arias lo nuestro es una ocupación pacífica de tierras ociosas con un fin social”, 
explican en un comunicado.


Pero la intervención del Juez no alcanzó. El día antes a la represión también habían llegado políticos; “Mariotto”, nombra una de las mujeres.Y tampoco bastó. 
La historia de las fuerzas represivas respondiendo a los intereses del poder se hizo sentir, otra vez.
Esta vez en la 520 entre 213 y 217; zona de quintas hortícolas, de trabajadores y trabajadoras pobres de Bolivia, Argentina, Paraguay.

Todos necesitamos un pedacito”, dice una chica joven mientras le da la teta a su bebé. ¿Sabés por qué estamos acá? ¿Sabés por qué luchamos? Por lo mismo que todos”, resume. “Por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Algunos nacen en una casa y a otros nos toca más difícil, salir a pelearla para darles una”.


Resistencia comunitaria


A medida que los cocineros vacían cajones de verduras en la olla que hierve al fuego, en nuestra ronda aumentan los asientos y las voces que recrean ese jueves:

-“Infantería reía mientras nos disparaba. Parecían disfrutar”.

-“Mi hermana no puede dormir. A la noche cierra los ojos y se le viene el trote del caballo encima, el ruido de las topadoras levantando la casilla, el de las balas”.

-“Algunas casillas ni las sacaron, nomás las quemaron”.

Una a una, las mujeres, clavan en el aire nuevas postales de ese horror.

Cuentan que la iglesia del barrio les cerró las puertas y que a ellas también las educaron con la idea de que esa institución protege a los más. “Ahora vemos que no es tan así”, comparten e ironizamos con la idea de crear nuestros propios templos para cuidarnos, nuestras propias casas, nuestra propia forma de organizarnos.


Idéntico espíritu se siente en este acampe. Desde la rambla de la avenida 520 un cartel designa a los encargados de cocinar, de las guardias, ordenar y repartir donaciones, limpiar. Es la organización popular que brota espontáneamente cuando hay un proyecto que nuclea. Y este proyecto de hacerse de la dignidad de un lote de 10 x 25 para cada familia, viene de abril. Hay quienes recuerdan que entraron a la tierra el 19, otras el 23 y que dejaron un espacio para el jardín de infantes, otro para la plaza. “Todo eso va a pasar”, afirma una de las mujeres. Y su palabra riega de complicidad a toda la ronda.


¡Expropiación YA!

Pasó el almuerzo. Hace un buen rato grandes y chicos están concentrados en la tarea de pintar un cartel bien grande con esa consigna: Expropiación YA.



Cuando la frase queda completa, un nene toma una escoba y le barre el polvo. Porque mañana, miércoles 13, la exigencia tiene que brillar. Desde el mediodía habrá concentración en 7 y 50. Puertas adentro de la Legislatura se va a debatir el Proyecto de Ley de Expropiación presentado por el diputado Juan Cocino, acompañado por el anuncio del senador López Muntaner de una presentación similiar.
El intento de recuperar las tierras en favor de las familias que las necesitan para vivir y trabajar; va en consonancia con la ley de acceso justo al hábitat (14449/12) sancionada hace muy poco en la provincia de Buenos Aires (Ver http://www.lapulseada.com.ar/site/?p=8563) y que devolvió al centro de la escena un debate pendiente: la distribución equitativa de la tierra en una región signada por la especulación inmobiliaria y los monocultivos de soja, que expulsan de campo y ciudad.




Todos necesitamos un pedacito”. Simple, profundo, justo. Ojalá la claridad que comparten las mujeres desde Abasto presione hasta lograr entrar mañana al poder legislativo y, como un canto de triunfo, nos devuelva la dignidad lastimada.



domingo, 10 de mayo de 2015

buscarnos

...es que a veces / con un soplido / podrían irse nuestras ausencias...




Un folclore versionado,
perfuma el aire de carnaval norteño.

Afuera,
el primer frío de otoño en latitud sur
se hace sentir.

Y damos vueltas
de la galería al fondo
/El norte en el sur /
De un punto al otro
tanteando
pispe
asoamando

En Eso Estamos
haciendo del movimiento una filosofía

buscando un huequito en la pared
refugiados en algún pocito
que nos libera ese pedazo de pintura que se voló
Y nos encanta porque da rústico o se nos acabó la masilla.

En Eso Estamos
saltando de techo en techo
/maullando/
como Clara, Clara

Clarísimxs
Dejándonos salpicar por la luvia
porque no nos gusta usar paraguas
ni picar con sus puntas los ojitos de los otros

En ESE juego andamos
viéndonos las caras en los charquitos

Croando como ranas
cuando en el horizonte serpentea un arcoiris.

Y ahí andamos /
persiguiendo eso que para algunos será ilusión óptica
y para nosotros es el cuerpo de la utopía.

Queriendo llegar

a tocarla con las manos
moldearla con los dedos

hasta darle nuestra temperatura
nuestro temple
nuestro desvelo

aprendiendo a soplarnos los ojos
/ahí en el horizonte,
cerca del arco del iris /

porque sabemos
(que así):
se van tan pronto nuestras ausencias