martes, 12 de mayo de 2015

Justicia para los más


Cientos de familias sostienen un acampe en el barrio platense de Abasto, sobre la avenida 520, tras la represión y el desalojo ilegal sufridos hace una semana. El mediodía del martes fue especial, lleno de preparativos y expectativa: el miércoles se debate en Legislatura un Proyecto de Ley que busca expropiar las tierras en su favor. Estas líneas buscan acercar la energía de la tarde compartida e invitan a acompañar mañana desde el mediodía en 7 y 50.




Jugaron al tiro al blanco con nosotros”.
Las imágenes que las mujeres guardan en la memoria se clavan en el aire. Así fue la represión en Abasto el jueves 7 de mayo. “Prendieron fuego las casas, colchones, hasta nuestros perros”. Así se dio otro desalojo ilegal en la ciudad, pese a la medida cautelar que había sido presentada por el Juez Arias para proteger a casi mil familias de la violencia institucional.



Es martes 11 de mayo en el acampe de Abasto y compartimos una ronda de mates. Hace apenas una semana la calle en la que estamos fue escenario del horror, de corridas y balazos. Y las familias siguen ahí, haciendo visible su legítimo derecho a un lugar dónde vivir.

Desde el desalojo se conformó la Asamblea Legítimos Poseedores de la Tierra, que decidió realizar un acampe como medida de fuerza sobre la avenida 520, a pocos metros de esa tierra a la que -hasta hoy- no pueden entrar porque la Policía custodia... ¿los derechos de quién?


Nos quieren hacer aparecer como delincuentes. (…)Matioli, charlatanea por los medios que tiene 20 años de administración, tenencia y posesión de las tierras (desde una inmobiliaria). Pretende hacerse dueño, de mala fe, en complicidad con el Estado(...) Como bien dice el Juez Arias lo nuestro es una ocupación pacífica de tierras ociosas con un fin social”, 
explican en un comunicado.


Pero la intervención del Juez no alcanzó. El día antes a la represión también habían llegado políticos; “Mariotto”, nombra una de las mujeres.Y tampoco bastó. 
La historia de las fuerzas represivas respondiendo a los intereses del poder se hizo sentir, otra vez.
Esta vez en la 520 entre 213 y 217; zona de quintas hortícolas, de trabajadores y trabajadoras pobres de Bolivia, Argentina, Paraguay.

Todos necesitamos un pedacito”, dice una chica joven mientras le da la teta a su bebé. ¿Sabés por qué estamos acá? ¿Sabés por qué luchamos? Por lo mismo que todos”, resume. “Por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Algunos nacen en una casa y a otros nos toca más difícil, salir a pelearla para darles una”.


Resistencia comunitaria


A medida que los cocineros vacían cajones de verduras en la olla que hierve al fuego, en nuestra ronda aumentan los asientos y las voces que recrean ese jueves:

-“Infantería reía mientras nos disparaba. Parecían disfrutar”.

-“Mi hermana no puede dormir. A la noche cierra los ojos y se le viene el trote del caballo encima, el ruido de las topadoras levantando la casilla, el de las balas”.

-“Algunas casillas ni las sacaron, nomás las quemaron”.

Una a una, las mujeres, clavan en el aire nuevas postales de ese horror.

Cuentan que la iglesia del barrio les cerró las puertas y que a ellas también las educaron con la idea de que esa institución protege a los más. “Ahora vemos que no es tan así”, comparten e ironizamos con la idea de crear nuestros propios templos para cuidarnos, nuestras propias casas, nuestra propia forma de organizarnos.


Idéntico espíritu se siente en este acampe. Desde la rambla de la avenida 520 un cartel designa a los encargados de cocinar, de las guardias, ordenar y repartir donaciones, limpiar. Es la organización popular que brota espontáneamente cuando hay un proyecto que nuclea. Y este proyecto de hacerse de la dignidad de un lote de 10 x 25 para cada familia, viene de abril. Hay quienes recuerdan que entraron a la tierra el 19, otras el 23 y que dejaron un espacio para el jardín de infantes, otro para la plaza. “Todo eso va a pasar”, afirma una de las mujeres. Y su palabra riega de complicidad a toda la ronda.


¡Expropiación YA!

Pasó el almuerzo. Hace un buen rato grandes y chicos están concentrados en la tarea de pintar un cartel bien grande con esa consigna: Expropiación YA.



Cuando la frase queda completa, un nene toma una escoba y le barre el polvo. Porque mañana, miércoles 13, la exigencia tiene que brillar. Desde el mediodía habrá concentración en 7 y 50. Puertas adentro de la Legislatura se va a debatir el Proyecto de Ley de Expropiación presentado por el diputado Juan Cocino, acompañado por el anuncio del senador López Muntaner de una presentación similiar.
El intento de recuperar las tierras en favor de las familias que las necesitan para vivir y trabajar; va en consonancia con la ley de acceso justo al hábitat (14449/12) sancionada hace muy poco en la provincia de Buenos Aires (Ver http://www.lapulseada.com.ar/site/?p=8563) y que devolvió al centro de la escena un debate pendiente: la distribución equitativa de la tierra en una región signada por la especulación inmobiliaria y los monocultivos de soja, que expulsan de campo y ciudad.




Todos necesitamos un pedacito”. Simple, profundo, justo. Ojalá la claridad que comparten las mujeres desde Abasto presione hasta lograr entrar mañana al poder legislativo y, como un canto de triunfo, nos devuelva la dignidad lastimada.



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