viernes, 1 de diciembre de 2017

TRUENO 13

TRUENO XIII
México – Tercera parte

Mamatierra Subversiva


11 de octubre de 2016

“Que escuche quien quiera escuchar, que entienda quien quiera entender, porque ahora es la hora de que los suelos se vuelvan a sembrar de nuestros pasos de pueblos”, pronuncia el Subcomandante Insurgente Moisés en el salón central de un CIDECI colmado. Es la apertura del V Congreso Nacional Indígena, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Con paciencia, Moi nombrará a los 32 Pueblos que, a través de sus delegados, llegaron hasta acá para debatir y construir política en asamblea durante una semana. 360 delegados de comunidades, 40 invitados, 600 asistentes entre adherentes a la Sexta y otros, 38 personas de prensa y 12 como equipos de apoyo completan el ambiente: más de mil voluntades. 

El Centro Indígena de Capacitación Integral y la Universidad de la Tierra (CIDECI - UniTierra) tiene sus puertas abiertas de par en par para este encuentro esperado por mucho/as.
Entre las diversas realidades contenidas por el CNI, Ayotzinapa[1] es de las más impactantes: “Acá estamos, somos los padres y madres de los 43 estudiantes desaparecidos. Tenemos un mal gobierno que nos los desaparece y no da respuesta. No sabemos si están tratando bien o no a nuestros muchachos… Son dos años… Elegimos creer que están vivos”. El salón central es de un silencio absoluto. Un señor de unos 50 años, bajito y de voz suave, se quita el sombrero para saludarnos: “En mi casa siento su ausencia, cuando llego veo su ropita, sus firmas en la pared”. Desde ese septiembre oscuro de 2014, estos hombres y mujeres iniciaron una larga lucha para saber qué ocurrió a sus hijos. Quedaremos sin decir palabra largamente luego de escucharles, hasta reunirnos en un abrazo a estas familias que continúan caminando por la verdad.

Imagen: Colectivo Comunidad Chiapaneca
Sobre el mediodía de otra jornada escucharemos de boca de los y las protagonistas una propuesta que agitará a los movimientos sociales y autónomos de muchos lugares del mundo: un número de delegados propone a CNI conformar un “Concejo Indígena de Gobierno, que sea representado por una mujer indígena, delegada del CNI y que contienda en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de México”[2].

 Cuando estas palabras son dichas, yo estoy sentada en el comedor viendo la transmisión que sucede en el salón contiguo. La primera reacción es una mezcla de angustia y preocupación con una incapacidad total para comprender. ¿Habremos oído mal, es posible? ¿Una de las máximas referencias de la autonomía en el continente está hablando de presentarse a elecciones? ¿Qué está ocurriendo? Busco a Mari con la mirada y ambas le devolvemos a la otra el mismo gesto consternado. Nadie habla entre lo/as que estamos en el comedor con los ojos fijos en la pantalla, ni allí donde acaban de hacer la propuesta.
Ahora las dos volvemos a mirarnos y esta vez lloramos. Mientras, lo/as delegados nos comparten el panorama que se vive en las Comunidades: la situación es mala, los territorios siguen regados de amenazas y persecuciones, cuesta sembrar, educar y sostener la vida dignamente en contextos de violencia como estos. “El mismo cuerpo nos lo están deshabitando. Tenemos que estar de pie frente a esa muerte que es el despojo”, expresa una mujer Nasa, integrante del movimiento Pueblos en Camino, de la región del Cauca de Colombia. “Tiene que quedar claro que no queremos el poder, sino destruir esta forma que sostiene el sistema capitalista y dar oxígeno a este sistema que está podrido. Lo que vamos a consultar con nuestras Comunidades es si pasar a la ofensiva, justo ahora que estamos más madreados. Nuestras demandas están muertas en la agenda de este país”, las afirmaciones del Subcomandante Insurgente Galeano quedan resonando en un ambiente confuso y movilizado. 

Imagen: Colectivo Comunidad Chiapaneca
Por suerte, ni lo/as adherentes a la Sexta, periodistas, equipos de apoyo o invitados podemos opinar, alzar la voz: este es el espacio de debate de los Pueblos, de quienes ponen el cuerpo, lo han puesto y lo seguirán teniendo en los territorios, sea cual fuera el camino que alijan para el futuro. Agradezco que los asistentes no hablemos, porque ya oigo a algunos resoplando por lo bajo y decir que “los y las compas están equivocados, que por ahí la cosa no va, que se van a arrepentir, que ya los van venciendo”, en esa actitud soberbia de las clases medias del mundo, que -aunque inocente y no mal intencionada- a veces caigamos igual en esa soberbia de creer que tenemos “la razón, la posta” para todas las situaciones; aunque no seamos nosotro/as quienes conozcamos qué es vivir todos los días y los años en tierras militarizadas. 

“Tiene que salir acuerdo, nuestras comunidades están esperando”, expresa Marichuy, delegada del Pueblo Nahua, del estado de Jalisco...“La idea es tan absurda y descabellada que nos va a despertar una gran fuerza para joderlos, porque tenemos lo que ellos no tienen: la experiencia. Los varones ya demostraron que no pueden, los mestizos ya demostraron que no pueden… Si vamos a revolverlo todo, lo revolvamos bien. Indígenas y mujeres que gobiernen el mundo”, agrega otra voz desde la Comandancia del EZLN.


Lo/as 360 delegados pasarán horas entre reflexiones, inquietudes e ideas. De a poco, sus palabras, nos ayudarán a calmar la angustia y la incertidumbre del primer momento. Sucede que mucho/as crecimos políticamente admirando la construcción autonómica del EZLN, por esto escucharles hoy en el espacio ampliado del CNI, estar abonando por esa otra vía que ellos y ellas nos han enseñado que no sirve, que está podrida, nos resulta tan shockeando. Y otra vez, agradezco que no hayamos podido opinar en su asamblea.

***

“Voy al baño”: eso, caminar un poco con cualquier excusa… Lejos del salón central sólo se escucha el motor constante del generador de energía del CIDECI, que cumplió un año el 15 de septiembre; misma fecha en que los estados de México y Guatemala celebran sus independencias. Nadie me lo confirmó, pero yo siento que eligieron ese día adrede para que sea el natalicio de una de sus tantas soberanías.
El césped está bien verde, producto de las lluvias recientes y aún da el sol. Desde aquí hay una panorámica muy bella del lugar: los techos de las casas recortando el cielo, las decenas de puestos esparcidos por los jardines, algunas banderas del CNI… Recuerdo que escribí algo sobre las sensaciones que vivimos con Emi cuando nos acercamos a recorrer este espacio por primera vez. Hay una imagen en particular que sintetiza el todo: nuestro abrazo en medio de un llanto emocionado y las palabras con que Raymundo nos despidió: “Es importante que ustedes sepan que aquí no hay medias tintas. No somos una asociación civil, ni una ong. Nada de lo que vean aquí tiene que ver con el gobierno. Estamos con los y las zapatistas”.

Semanas después, este mismo lugar nos encuentra presenciando un evento social y político vibrante, histórico. Necesito enfocarme en quienes estamos ahora, habiendo elegido soberanamente ser parte. Necesito volver a la emoción que veo en los ojos de Emi cuando le dan su tarjeta de acreditación, en el entusiasmo con que Junia llega a nuestra casa a buscarnos bien temprano, en la perseverencia y la paciencia con que asume estas largas horas de debate en asambleas que nunca serán en su lengua madre. Justo ahora que mente y corazón están tan mareados, necesito conectarme con esa luz, con la luz del amanecer que representa este día de reunión de nuestros muchos corazones; como dicen los y las compas.


Más tarde nos reuniremos con lo/as amigo/as. Necesitamos ese abrigo que es la reflexión colectiva después de una jornada así… “Están mal en las comunidades, la guerra no ha pasado ni un poco, por esto están proponiendo pasar a la ofensiva”, nos preguntamos en voz alta una vez fuera del CIDECI. “No están hablando de tomar el poder, no están hablando de gobernar con jerarquías, nada de eso… quizá esto sea una excusa para volver a caminar el país, para reunirse a seguir construyendo comunitariamente, porque hoy lo dijeron… están madreados, golpeados… Quizá como nosotros ahora mismo, y más todavía, necesitan un empuje que les convoque otra vez… como una fuerza extra para proteger lo vital, la vida”.

***

(ENTRE PARÉNTESIS. Un ramito de anécdotas simples:

-¿Y lo viste al Sub? Esta será la única pregunta que varias personas harán en distintas circunstancias, cuando oigan hablar de la experiencia del Congreso.
-¿al Sub..?
-Si lo viste al Subcomandante Marcos. Insistirá la vocecita ansiosa, casi excitada.
–Marcos no existe más. Murió el 25 de mayo de 2014. (A quienes vienen siguiendo la historia de los y las zapatistas, saben cuánto se han esforzado por construir desde la colectividad y que la imagen de Marcos ha sido la de portavoz de todo un movimiento). -Cuando asesinaron al maestro Galeano, el EZLN emitió un comunicado firmado por Marcos, ¿recordás qué conmovedor ese texto de Entre la luz y la sombra? Ahí él mismo anunció que se “liquidaba” como referente, que Moisés sería su relevo y Galeano, quien lo suplantara para recordar cada día al compa asesinado en el Caracol La Realidad.

(Al momento de terminar la crónica, dudo si incluir este apartado. Temo no ser capaz de traducir el sentido de esta reflexión, con todo el cuidado que merecen los compañero/as, pero al menos van el aviso y el intento...)

 -Queridos, ¿qué mueve a algunos a preguntar esto?, ¿qué mueve a otros a correr detrás de un hombre en especial, en medio de la desconcentración en el Caracol, para tomarse una fotografía con él? Pregunto con el mayor de los respetos, ¿qué deseo los mueve?... ¿Acaso no es cierto que lo bello de estos 23 años de construcción está en lo colectivo? ¿No es justamente esta una de las primeras enseñanzas con que el EZLN nos atravesó el corazón para siempre? De verdad ¿importa que veamos a ese tal Marcos? ¿Importa si existe o si cambia de rostro cada año? Una parte de mí se angustia cuando veo que todavía hurgan al movimiento para escrutar al líder, cuando advierto rastros de excitación en sus rostros cuando lo nombran… Y que se entienda: no es algo personal. Sucede que si efectivamente el líder es tal, si su figura es tan importante como para preguntar por él y no por los proyectos del colectivo, por cómo crecen sus obras o cómo vienen sus cosechas, sus escuelas, sus recuperaciones de tierra o cuánto espacio vienen ganando las mujeres, estamos en un problema serio, muy serio… Si hay lugar para una opinión, necesito que Marcos no exista, que ninguna presencia individual sobresalga al EZLN, para que ninguna ausencia individual amenace la vida del colectivo. Necesito creer que se está construyendo otra forma de hacer política, una donde el movimiento sobreviva a cualquiera de sus integrantes y que de verdad nosotros/as vamos aprendiendo que esto que nos dicen sobre el “mandar obedeciendo” y el “representar y no suplantar” es de veras, de veritas un horizonte posible.


“(...) Compas: dicho todo lo anterior, siendo el 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado “subcomandante de acero inoxidable”. Eso es.
Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Vale. Salud y hasta nunca… o hasta siempre, quien entendió sabrá que eso ya no importa, que nunca ha importado. Desde la realidad zapatista. Subcomandante Insurgente Marcos (...) ”.

“(…) En la madrugada del día primero del primer mes del año de 1994, un ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso sacudir el mundo. Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún fresca en las calles citadinas, nos dimos cuenta de que los de afuera no nos veían. Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos. Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía. Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron. Nuestros jefes y jefas dijeron entonces: “Sólo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y por él nos vean”. Empezó así una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravillosa, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos, la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación. Empezó entonces la construcción del personaje llamado “Marcos” (…)”.
http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2014/05/25/entre-la-luz-y-la-sombra/ )


La bruma en los Altos

“¡Viva Chiapas! ¡Viva Chiapas! ¡Viva México! ¡Viva el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional!” A través de un altoparlante, la voz se expande desde la profundidad del Caracol de Oventik hasta la carretera de entrada. Una caravana viene llegando desde San Cristóbal hasta este punto en los Altos de Chiapas. Hoy uno de los cinco territorios zapatistas se abre para recibir al CNI y celebrar sus 20 años de existencia.


 Caminamos tierra abajo, hasta el centro de la concentración, sin ser capaces de dimensionar donde estamos. (Ya escribí varias veces en estos cuadernos que soñé con llegar aquí durante años, que las múltiples revoluciones en las formas de hacer, pensar y vivir de los y las zapatistas se transformaron en un faro hacia dónde mirar a la distancia, en el sur del sur, durante todo ese tiempo… y ahora estoy acá, siendo una más en esta multitud, mientras una voz potente inunda el ambiente: “Viva Chiapas, Viva el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, Viva el Congreso Nacional Indígena”, crispando mi piel…)


       Al aire libre, y a ambos lados de la cancha de básquet, hay montadas dos tarimas pequeñas: en una están sentado/as integrantes de la Comandancia del EZLN y en la otra, los micrófonos que reproducirán las muchas voces que escuchemos esta tarde. Durante gran parte del evento, el espacio realmente importante será el centro, en donde los grupos artísticos de los cinco caracoles compartirán sus obras de teatro, música y baile. Pero ahora, lo más fuerte que nos sucede es el círculo inmenso de zapatistas que se arma por delante de todo/as nosotros/as. Están de pie, estoicos, en silencio, esperando un aviso. De a poco, uno a uno, siguiendo la ronda irán haciendo sonar los palos que tienen en sus manos hasta formar un coro uniforme. Las brisas serranas del primer otoño se hacen sentir; salvo esto: el silencio es total. Comienza a llover, nadie se moverá de su sitio.


Las nubes corren rápido y con ellas, también el agua se alejará. La voz de una mujer nos saluda a todo/as, agradece las presencias y abre paso a los primeros espectáculos preparados por integrantes de los otros cuatro caracoles de Chiapas, que han llegado hasta aquí con sus familias para representan a sus regiones en los 20 años de CNI. “Para hacer la resistencia hay que cultivar la tierra”, canta la primera ranchera de la ronda, a la que le sigue una obra de teatro que narra cómo se vivía bajo la explotación de los terratenientes en las fincas, previo al levantamiento del 94´y cómo fue el proceso de organización silencioso hasta llegar a ese 1° de enero histórico en que gritaron por primera vez al mundo "¡Ya basta. Nunca más un México sin nosotros!". 


Apenas si queda tiempo para caminar, adentrarse en los rincones de esta tierra libre: la casa de salud y el comedor, la tienda de textiles y la escuela. Mientras deambulo, veo decenas de fuegos encendidos y muchos grupos de personas reunidos a su alrededor cocinando frijoles con huevos y tortillas e invitando a almorzar a cualquiera que pasa sin un plato en la mano.


A las cuatro de la tarde, “la mística de Oventik” –como elegimos llamarla- inunda la geografía. Una bruma espesa, blanca, sólida desciende hasta la altura de nuestros hombros. Por unos minutos, dejaré de ver los rostros cercanos. Todo/as quedamos envueltos por un mismo banco de niebla. Realmente hay que vivenciar este espectáculo natural, tan intenso como fugaz, para creerlo… Hasta que, cuando poco a poco ésta desaparezca, será la señal, el momento de partir, de volver sobre nuestros pasos (que jamás volverán a ser los mismos), cuesta arriba hasta la carretera…


Quizá haya un último minuto para voltear la vista, guardar una panorámica en el recuerdo, mientras las familias se dispersan en las tiendas montadas para esta ocasión y la bruma continúa subiendo sobre nuestras cabezas, cerrando un ciclo que renacerá mañana.

***
Hasta que rompa en hervor…

“¿Cómo le hacemos al monstruo capitalista que monopoliza la producción del conocimiento? Cinco tiros de metralleta teórica”. Después de ocho horas de estar desgranando nuestras prácticas de trabajo y cuando Sebastián está por servirse el tercer café del día, una Xochitl despabilada arroja reflexiones como estas.  

Hace dos meses sostenemos este espacio de taller: un encuentro intensivo de 8 o 10 horas a la semana (o cada dos, según nuestra producción creativa lo demande), cinco estudiantes, una coordinadora y docentes invitados, una cantidad infinita de lecturas, de hojas escritas, tachadas y reescritas, de ejercicios donde preguntarnos colectivamente todo lo que nuestras búsquedas demanden. Haber encontrado a esta gente es realmente un oasis; lo más parecido dentro de la academia a “la ética del hermanamiento”, de la que hablaba Raúl Zibechi cuando intentaba graficar lo que significó para él ser parte de la Escuelita Zapatista en Chiapas, en 2015 Esta comunidad de trabajo me recuerda también a la irreverencia de maestras como Rita Segato, animándonos a confiar en nuestra intuición como sabiduría sensible, también dentro de las universidades.

Pero ahora quiero hablar de mis compañero/as, de algunas memorias con las que me han enseñado:

Junia está en mi cabeza desde que nos habló de esa identidad nordestina que en la capital -Brasilia-, la señaló como una marca de origen peyorativa y cómo su camino y las enseñanzas de su madre la fueron construyendo en un ser sensible capaz de conmoverse con la palabra zapatista. Está también como escena imborrable la tarde en que Nicolás, intentando explicar por qué necesita trabajar con las familias desplazadas, respiró hondo y dijo “...yo soy nieto de desplazados”. Hay también las confesiones con que Johana deja asomar la pertenencia cultural que la liga a las comunidades con las que trabaja. Por supuesto, la dulzura con que Sebastián va compartiendo su proceso de encuentro con su ser Maya: cuando eligió aprender el idioma, se animó a las muchas rupturas consigo mismo dentro de la academia tradicional, hasta elegir una forma de trabajo de co – labor con las organizaciones que acompaña. Ellos y ellas estarán en mí para siempre, por haberme ayudado también –entre muchas otras cosas- a desentrañar el motivo personal por el que escribo historias de personas que sueñan con una vida tranquila en sus tierras: soy hija de una mujer que durante 20 años trabajó el campo y me crió en ese entorno hasta que el neoliberalismo dijo basta… Y hubo que vender los animales, cerrar el tambo, mientras las ferias del trueque de alimentos no alcanzaban para llegar a fin de mes y la ciudad prometía empleo en una empresa.

Al calor de este taller colectivo, reencontré que mis intereses están nutridos por estas memorias: de haber crecido rodeada de naturaleza en sus más diversas formas, donde Fany y Caia (dos de nuestras perras) eran las compañeras incondicionales para sumergirnos en el campo sembrado; con los pantalones gastados de trepar a los árboles y la trompa sucia por comer las frutillas directo de la huerta o el dulce de leche casero que mamá preparaba después del ordeñe.    


“En las comunidades el votán es el maestro, es quien hospeda, cuida y guía. Eso serán los cuatro para cada uno, si aceptan dejarse conducir”, de esta forma Xochitl alienta la reciprocidad que se respira en el grupo. A esta altura, hemos llegado a un nivel de profundización sobre nuestros trabajos y nuestras propias vidas, que es difícil volver a imaginarme en espacios de construcción de conocimiento donde no estén dadas estas aperturas.

La próxima vez no nos veremos en una semana, sino en dos. El equipo ajusta agendas para darme diez días libres. Mañana comienza una capacitación del Centro Fray Bartolomé de las Casas, que prepara y envía voluntarios a comunidades afectadas por la violencia en Chiapas para trabajar como Observadores de Derechos Humanos. Cuando nos reencontremos, cada uno/a compartirá una cronología de sus investigaciones a través de fotografías. La tarea viajará conmigo y con ella, los rostros queridos de quienes sostienen las asambleas ambientales del norte de Argentina contra la explotación minera a cielo abierto, caminarán junto a mí siendo mis votanes, mis guías.  





[1] En septiembre de 2014 la policía municipal de Iguala y el ejército mexicano de Iguala persiguió y atacó a estudiantes de la escuela rural de Ayotzinapa. Nueve muertos, 27 heridos y 43 estudiantes desaparecidos son el saldo del hecho de violencia conocido como Desaparición Forzada de Iguala o Ayotzinapa. Para cuando ocurría el CNI, habían pasado dos años sin ningún tipo de esclarecimiento sobre estos crímenes.

No hay comentarios: